S-P-E-L-L-E-R-S o el arte de deletrear

por Miguel Á. Refoyo "REFO"

S-P-E-L-L-E-R-S o el arte de deletrear - foto

Esta niña de la foto que está contenta y que celebra un triunfo con su familia con el dorsal número 110 en el pecho se llama Kavya Shivashankar. Pocos segundos antes su rostro mostraba concentración extrema a medio camino entre la seguridad y el pánico mientras contestaba a una simple pregunta que podía darle el triunfo final en el Scripps Spelling Bee National que se celebró hace un par de meses en Washington. Fue la ganadora del primer premio Nacional de Deletreo en esta edición de 2009. Lo logró deletreando la palabra “Laodicean”.

Puede parecer ridículo un concurso cuyo objetivo es reunir a un grupo de chavales de gran potencial intelectual que vayan pronunciando letra a letra el conjunto de un vocablo poco habitual en el lenguaje cotidiano de los estadounidenses. Sin embargo, no lo es. La raíz fonética y la pronunciación en la lengua de Shakespeare hacen que no todos los fonemas y lexemas vocálicos sean iguales en según qué palabras.

El atávico grado de competitividad yanqui, que rivaliza en los más desatinados y esperpénticos concursos, surgió allá por 1845 cuando el gramático y lexicógrafo estadounidense Noah Webster elaborara The american spelling-book que dio como consecuencia un plan de estudio para los alumnos de primaria que tuvieron y estudiaron un diccionario de la lengua inglesa que ha instruido a muchas generaciones. El Scripps Spelling Bee National se instituyó como un reto nacional y estudiantil oficialmente en 1925 por el periódico de Louisville The Courier-Jounal.

Desde entonces, centenares de niños americanoparlantes prepara concienzudamente esta compleja prueba. Son llamados “spellers” y son sometidos a una presión extenuante. De ello hay algunas muestras en forma de ficción, como el documental Spellbound, de Jeffrey Blitz, un apasionante documental donde se aprecia el crítico sometimiento de estos pequeños freaks de las letras o el filme Palabras Mágicas, de Scott McGehee y David Siegel, con Richard Gere, un profesor obsesionado por hacer que su hija pequeña triunfe en este turbio mundo de niños contra palabras.

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Pero si tengo que recordar qué inspiró el destacar este post dentro del Abismo fue el episodio El cerebro de Chris empieza a funcionar (Chris Brain)’ de la antológica serie Get a Life (Búscate la vida), aquél en el que Chris Peterson y Gus Borden se niegan a abandonar el barrio invadido por residuos tóxicos. Cuando despiertan después de haber estado a punto de morir, descubren que Chris es un genio de las palabras y Gus un portento para los origamis.

Sencillamente memorable.

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