Cuando Call Me John se dirigió a mí para pedirme si quería hacer un video con ellos, acepté de inmediato. Supe que podríamos crear algo muy divertido y atrevido. Al menos, tanto como sus canciones. Tras varios encuentros que acabaron en profusión de cerveza, aprovechamos para forjar una sólida amistad. Fuimos delimitando, primero, la canción que rodaríamos y segundo un ‘brain storming’ de concepciones locas y enfurecidas sobre lo que describir y narrar en la minúscula historia de fondo de ese ‘It’s alright’, una canción que apenas llega a los dos minutos de duración.
El espacio de rodaje fue un regalo caído del cielo y cúmulo de providencias, ya que, precisamente, el escenario sería el bar Paniagua (Calle Varillas, 7 – 37001. Salamanca), junto a amigos y clientes habituales que aceptaron sucumbir a la dirección de un enloquecido video. «¿Y de qué irá el video?», me preguntaron en varias ocasiones. «Muy fácil», contesté, «una sola palabra: DIVERSIÓN».
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