
En 2007 preparamos otra promo para la segunda edición del Festival de Cortometrajes de El Escorial, esta vez participando en la competición de esta sección. El spot seguía las directrices fundamentales del anterior: crear una pequeña pieza que tuviera ingenio y que fuese divertida de rodar. Para ello ideé un guión basado en pequeños homenajes a muchos géneros reconocibles para el público.
En realidad, no se me ocurría algo en concreto y me pareció maravillosa la idea de elaborar una amalgama de conceptos arquetípicos en el desafío de llevar la idea a buen puerto. Y la solución llegó desde las entrañas de la propia cinefilia. Bajo el signo de la comedia alocada, perviven en este trabajo el western, la acción, el cine negro, el musical, la ciencia ficción o el cine almodovariano más quinqui como ofrenda en clave divertida a la pasión que todos los que trabajamos en él sentimos por el Séptimo Arte.
La mejor baza para que todo funcionase fue la labor en la interpretación de Jorge Loser, un auténtico titán con una vis cómica que ya quisieran muchos de los actores españoles del género. Y, por supuesto, la aportación de un equipo volcado no sólo en el trabajo, sino en las ganas de reír y celebrar este trabajo.
Una noche de verano en la sierra madrileña del desaparecido y célebre certamen celebrado en El Escorial (Madrid), la pieza obtuvo dos de los tres premios de la categoría, dos galardones que hoy descansan en alguna estantería silenciosa como el recordatorio físico y nostálgico de una batalla ganada de tantas guerras perdidas.
