(1963-2023)
Autor de ‘Peepshow‘ y ‘Pobre cabrón’, Joe Matt hizo del autorretrato despiadado un género propio, sin pudor ni autocensura.
Ha muerto Joe Matt, uno de los maestros indiscutibles del cómic autobiográfico, género en el que exploró con brillantez y maestría las miserias y grandezas de la vida cotidiana con una mirada crítica, honesta y humorística. Matt no dejó de reconocer en el cinismo, el egoísmo personal, el miedo a las relaciones o la mezquindad absurda e infantil que rodea toda esa mugre moral de un personaje autoparódico, que reflejaba un poco de nosotros mismos dentro de él, como en un juego de espejos en el que da miedo mirarse.
Su obra más conocida, Peepshow, fue un diario gráfico en el que se retrató a sí mismo como un personaje neurótico, obsesionado con la pornografía, el dinero y el amor. Sin ningún tipo de pudor ni autocensura, este incómodo genio expuso sus defectos, fracasos y fantasías, para crear situaciones hilarantes, a veces incómodas y otras muy cercanas al lector. Su estilo de dibujo sencillo y expresivo, de trazo limpio y composición dinámica recordaba a Robert Crumb, Peter Bagge o Daniel Clowes, por mucho que Matt siempre refiriera como influencias a Art Spiegelman, Robert Crumb, Chester Brown o Harvey Pekar.
En otra de sus grandes obras, Pobre cabrón, prolongó esa visión desdibujada de sí mismo, donde se daban las pautas que definieron esa personalidad despreciable y decadente de su alter ego. La inmadurez y el patetismo con la que reaccionaba a sus dudas existenciales y amorosas, la actitud desarraigada, la tacañería y sus despropósitos y fantasías sexuales no eran más que una inconsciente quimera universal que nadie reconoce por el hedonismo y el placer pancista.
Matt fue nominado varias veces a los premios Harvey y recibió el reconocimiento de la crítica y el público por su originalidad y su valentía a la hora de desnudar su alma en el papel. Su obra es una muestra de cómo el cómic puede ser un medio de expresión personal y artística, capaz de reflejar la complejidad y la diversidad de la experiencia humana.
Un universo, el de Joe Matt, lleno de diversión y escepticismo deformado, invoca a la irreverencia y a la mordacidad de un caos de contradicción y reflexión. Ha muerto dejándonos con la incertidumbre de muchos años sobre cuál sería su próxima obra. No ha habido cabida para ello. Se ha ido con 60 años. Convertido, sin duda, en uno de los mejores dibujantes del movimiento contracorriente del cómic americano.
D.E.P.


