Disección de un divorcio
‘Historia de un matrimonio’ propone el doloroso e intrincado proceso de desintegración de una pareja desde un punto de vista casi antropológico sobre las fisuras que llegan a romper una familia.
Noah Baumbach viene a ejemplarizar un modelo de cineasta que ido perfeccionando un estilo muy reconocible y apreciable fuera de la gran maquinaria de Hollywood, con una impecable filmografía temáticamente muy consistente. Sus retratos generacionales suelen, en gran medida, delinear una estirpe de jóvenes que no han sabido superar el infantilismo y se da de bruces con la realidad.
Vidas estancadas en las dudas y en la desorientación de una época tumultuosa en lo social y en lo sentimental. La naturalidad y espontaneidad con la transcurren las vidas de esos personajes y su intrahistoria han hecho característico su cine. Tanto es así, que esa voz del narrador, demasiado omnisciente en otros coetáneos, en su perspectiva fílmica se diluye en la invisibilidad. Importan los personajes y lo que les sucede.
Esta carencia de subrayado autoral es la razón por la que ‘Historia de Matrimonio’ parece ser contada desde la posición de neutralidad. Baumbach asume desde su posición de narrador su distancia para contar cómo la estabilidad de una pareja compuesta por una actriz y un director se va rompiendo hacia el divorcio. Charlie es un director de teatro Off-Broadway y Nicole es una actriz que se ha convertido en la musa de su marido. El retrato de estas dos fuerzas creativas va desafiando la noción misma de su realidad acomodada en la rutina intelectual, provocando distintos desafíos existenciales que, por ende, provocan un distanciamiento tanto creativo como emocional.
Ella quiere regresar por motivos profesionales a Los Ángeles, su ciudad natal. Él, que nada cambie, pues ha logrado cierta estabilidad con su pequeña compañía. Este choque de conflictos provoca un inesperado punto de inflexión en el que la pareja, que quería mantenerse en buenos términos, termina gradualmente por separarse sin vuelta atrás. El problema estriba en el pequeño Henry, su hijo en común, avocándolos a un desencuentro en lo que respecta a su custodia que se incrementará con el inconveniente geográfico que motiva la complejidad de la separación.
El entramado narrativo será un doloroso e intrincado proceso de desintegración que el director deja fluir, sin espacios para la complacencia ni el maniqueísmo. ‘Historia de un matrimonio’ es un viaje sentimental que, pausadamente, abre al espectador una montaña rusa de emociones estructuradas en acercamientos conciliatorios y otros menos amables con enfrentamientos y reproches a flor de piel. En cualquier caso, lejos de plantear soluciones amables, Baumbach traslada su visión sobre la ruptura y la deconstrucción de la pareja con un punto de vista casi antropológico sobre las fisuras que llegan a romper una familia. El final del amor de la pareja abre así una incógnita mucho mayor como es el proceso legal del divorcio. La situación provoca que la película se convierta en una cinta de terror familiar que gira en torno al miedo, a la sensación múltiple de pérdida, donde la batalla de egos transforma que la separación sea mucho más atormentada. Tanto Charlie como Nicole abogan por una crueldad que no está en sus naturales viéndose obligados a tomar decisiones en contra de su voluntad. El cineasta desentierra ecos de ‘Secretos de un matrimonio’, de Ingmar Bergman o ‘Historia de lo nuestro’, de Rob Reiner, para visualizar las contradicciones, inseguridades y pérdida que da lugar a un dolor tan palpable como difícil de transmitir sin caer en la sensiblería.
La forma en que Baumbach refleja ese drama de una tan manera conmovedora, personal y precisa formulan un excepcional ejercicio de investigación hacia un complejo territorio en el que la incertidumbre sentimental pocas veces ha encontrado un espacio fílmico tan sincero. Lo hace diseccionado su historia mediante pequeños ‘flashbacks’ que van dando gravedad al paso del tiempo y llevando al espectador desde la fascinación inicial de ambos hasta los motivos por los que los cimientos de la relación van destruyéndose paulatinamente. Los miedos afloran y la peor cara sale a la superficie movida por la impotencia, la incomprensión, la mediocridad del ser humano y la tristeza inabarcable donde tanta relevancia toman esos abogados despiadados que no tienen escrúpulos en favorecer los intereses de sus clientes y hacer pedazos a sus contrarios siempre que les paguen su elevada minuta profesional.
Historia de fracasos y aceptación de culpa mutua.
Aunque todo parezca una aproximación atribulada a los parámetros de las ‘tear jerkers’, Baumbach es demasiado astuto como para no dejar fuera el humor de los escenarios más sombríos, favoreciéndose de esos personajes muy humanos, con ambigüedades y defectos, llegando en muchos instantes al ‘screwball comedy’ provocados por situaciones inesperadas. Como ese momento en el que, con los papeles del divorcio de por medio, uno de los abogados sugiere pedir comida y la pareja actúa como un matrimonio convencional y Nicole termina pidiendo el menú del futuro ex marido porque le conoce mejor que él mismo. O la distensión siempre que desfilan en pantalla la gran Julie Hagerty como madre de Nicole, que sigue queriendo ser amiga de Charlie. Y, por supuesto, Merritt Wever como hermana de Nicole, en la secuencia de entrega de los papeles.
También emergen algunas proyecciones metafóricas estupendas, como la canción ‘Being Alive’, de Stephen Sondheim, que se lanza a cantar Charlie durante una reunión del grupo teatral en la que se reconoce, en la letra y la actitud del dramaturgo, una forma alegórica que exterioriza que actuación y vida no son categorías mutuamente excluyentes. En ese sentido, hay otros hallazgos muy interesantes dentro de ‘Historia de un matrimonio’ como la importancia que cobran las fiestas de Halloween que planean por detrás de la trama con intenciones dramáticas para ocultar o mostrar el verdadero rostro de sus protagonistas y las auténticas necesidades de uno y de otro.
Deliciosa y muy triste, afloran humanidad y entendimiento, pero también la falta de comunicación en el fragor de una batalla en la que la desconfianza traiciona cualquier posibilidad de salvar una victoria sentimental. Estamos, en cualquier caso, ante la historia de un fracaso sin dobleces, con diálogos audaces llenos de verdad, con emociones contenidas que terminan estallando y haciendo que el drama interior fluya sin forzar situaciones forzadas. Al fin y al cabo, es la historia una pareja destinada a seguir llevándose bien en la distancia, por muchos remordimientos con una doble mirada involucrada en hacer entender y desarrollar ambas perspectivas.
Por supuesto, es importantísimo el nivel de implicación de sus intérpretes. El compromiso de Adam Driver y Scarlett Johansson subliman sus actuaciones hasta desbordar una inquebrantable sensación de verdad que la cámara de Baumbach lo capta todo desde un doble prisma, naturalista y teatral, con cada gesto y elevación interpretativa llevados a un estrato superior. Sin olvidar no solo a los estupendos Laura Dern, Alan Alda o Ray Liotta, sino añadiendo a este reconocimiento al niño Azhy Robertson, que da un recital conmovedor como víctima de la situación.
‘Historia de un matrimonio’ es una visión realista y cruel de una separación, que no sortea la mezquindad o la pretensión, sin dejar fuera el autoengaño de los personajes, que se revelan con amargura para terminar aceptando su frustración como parte de un pacto ineludible. Probablemente la mejor secuencia de la película sea aquella en el que el odio y resentimiento mutuo propio de sus arrebatos termina por describir, casi con complacencia nihilista, cómo aquella relación que fue idílica y especial no es más que una pugna inconsciente de violenta locura, de naufragio personal y desengaño. Y está expuesto con una imparcialidad estupenda. Cuando las aguas vuelven a un cauce lógico, el guión se reserva un último latigazo emocional, cuando Charlie recita a su hijo la locución que abre el film en forma de carta sobre lo bueno de su pareja por parte de Nicole. Leída con un nudo en la garganta a su hijo, revela que, aunque demasiado tarde, no todo fue malo, con la aceptación de esa nueva normalidad que impregna de realidad sin sensiblerías sus nuevas vidas.
Es un hermoso colofón que, aunque agridulce, expone que más allá de la ruptura, sigue habiendo vida y conciliación. Pocas veces hemos asistido en un drama de este género con una resolución basada en la aceptación parcial de la culpa mutua. No se trata tanto de encontrar culpables como de narrar cómo dos vidas ya no concuerdan en intenciones y sentimientos. No hay ganadores ni perdedores en la separación de Charlie y Nicole. Tampoco héroes o villanos. Son todos, como dice el abogado Bert Spitz, personas. ‘Historia de un matrimonio’ es una obra inventiva, llena de ternura, fraguada en un profundo detallismo con en el que, llegados al final, todo el entramado dramático y catalizador se ha transformado en un conmovedor relato que culmina en un perfecto equilibrio entre sus factores. Es lo que convierte a ‘Historia de un matrimonio’ en su la mejor película de su director hasta el momento. Y de lo mejor visto en este 2019.
Miguel Á. Refoyo «Refo» © 2019
FICHA: Estados Unidos-Reino Unido, 2019. Color.Duración: 136 min. Formato: 1.66 : 1. Director: Noah Baumbach. Guion: Noah Baumbach. Productores: Noah Baumbach, Leslie Converse, David Heyman. Productoras: Netflix, Heyday Films. Distribuidora: Netflix. Fotografía: Robbie Ryan. Montaje: Jennifer Lame. Música: Randy Newman. Intérpretes: Adam Driver, Scarlett Johansson, Laura Dern, Azhy Robertson, Alan Alda, Julie Hagerty, Merritt Wever, Mary Hollis Inboden, Amir Talai, Ray Liotta, Wallace Shawn, Emily Cass McDonnell.