Todos vamos a recordar esta maldita fase de nuestra vida. Con lo bueno y lo malo. Nada volverá a ser igual, por mucho que lo creamos. La vida se ha reconvertido en algo ajeno para normalizarse con el paso de los días. Este confinamiento causado por la pandemia global del COVID-19 ha supuesto una disrupción de la rutina y el ritmo cotidiano, trastocando hábitos y mentalidades.
La tragedia humana producida por esta enfermedad ha modificado todas las perspectivas. Dentro de varias décadas, cuando alguien me pregunte que recuerde algo de lo bueno de esta pandemia, no dudaré en señalar a ‘Colgados del Aro’ como aquella vía de escape que sirvió como páramo de despreocupación. Posiblemente, la más importante y destacada de todas en el ocio reconstituyente entre tanta presión mental.
El programa, ubicado en la plataforma Youtube, nació el 16 de noviembre de 2015 bajo la batuta de Juanma Iturriaga y Antoni Daimiel con el auspicio de Experience Endesa. Detrás del proyecto también operan Toñín Llorente y las míticas ex jugadoras de baloncesto Mónica Messa y Carolina Mújica (a las que apodan cariñosamente Las Tacañonas). A lo largo de estos años han solidificado junto a Siro López, Pablo Lolaso y colaboraciones primero de Javier Coronas y Ana Albadalejo, después Kowalsky o Lucio Angulo, un espacio de entretenimiento cuyo espíritu radica en el baloncesto, pero también extendido a otras esferas con un punto de humor y reflexión basado en secciones de debate, entrevistas y juegos de toda índole.
Desde esa idea Colgados del Aro se ha ido configurando como uno de los canales más apasionantes de la actualidad. Con la llegada del confinamiento, el programa mutó en un forzado formato de multipantalla con Iturriaga, Daimiel, Lolaso y Siro metidos en innumerables situaciones, entrevistas polimóficas y un tejido periodístico de desprejuicio y humor llevado al límite de la grandeza. Y es que lo que está haciendo esta gente es inabarcable. Sublime.
Desde aquí no sólo le doy las gracias a Antoni Daimiel y a los demás por la felicitación de ayer a mi hijo Iván en su quinto cumpleaños. Un bonito gesto que jamás olvidaré. Le ha hecho mucha ilusión. Y sí, ha flipado viéndoos. Yo también aprovecho para agradeceros todos estos días, por aliviar con vuestra compañía y vuestro programa la complicada situación que estamos viviendo. Y sé que mucha gente, como yo, está en la misma tesitura de adicción a este sensacional programa.
Mi gratitud es eterna, chicos.

