(1926–2010)
2010 está siendo un año bastante trágico, de pérdidas de mitos que se fragmentan sin resarcimiento de la nostalgia que ilustra nuestros recuerdos infantiles. Fallecimientos de esa gente a la que no conocemos, pero que forman parte de nosotros, de nuestra vida. Se van personajes legendarios que van dejando pequeños vacíos en lo que conforma el todo de la memoria colectiva. Este lunes ha sido fatídico. Nos levantábamos con la triste desaparición de Leslie Nielsen, el cómico del peno encanecido, ese actor que es para toda una generación un icono generacional sin parangón. Nielsen se pasó más de media vida procurando ser tomado en serio, buscando el reducto dramático de una profesión que, aunque no le dio la espalda, sí dejó su talento un tanto velado. La otra media, la pasó entregado sin condicionantes a la comedia, a hacer el ganso y a divertirse con una identificable fisonomía de reconocida empatía con el espectador, explorando a través de algunos de sus papeles más memorables, los aspectos y justificaciones esenciales del humor, en registros nunca bien ponderados sobre los condicionamientos a los que conlleva la risa dentro de esa retahíla de spoofs que entregó a sus seguidores incondicionales.
Todos recordaremos a su comandante J. J. Adams de Planeta Prohibido como un extraño inicio, como el anacrónico y borroso pasado de un hombre al que el destino le acabaría sorprendiendo con un reconfortante éxito crepuscular. Cintas como Tammy, la muchacha salvaje, Furia en el valle o La aventura del Poseidón recompensaron sus comienzos dedicados a la televisión, donde era un rostro reconocible y siguió siéndolo como actor episódico, como personaje fijo o como profesional curtido en un medio que le dio la estabilidad pero no la fama ni el reconocimiento que merecía. Nielsen fue un currante del medio, un actor todoterreno, versátil y plural, capaz de dar vida con igual convicción al malvado de turno como al secundario que acompaña al protagonista. Los títulos de las series son incontables; Suspense, Robert Montgomery Presents, Furia en el valle, Los intocables, Alfred Hitchcock presenta, La nueva generación, El fugitivo, Peyton Place, El doctor Kildare, Bonanza, Los patrulleros, Colombo, Kung Fu, Los hombres de Harrelson, Vacaciones en el mar … y un largo etcétera de apariciones que le sitúan como una leyenda televisiva que antecedió a su paradójica confirmación como estrella de Hollywood.
En 1980 la cosa cambió de forma radical. Un trío iba a cambiar la dirección de la carrera de Nielsen para siempre. Jerry Zucker, Jim Abrahams y David Zucker (el mítico ZAZ), le reclutó para su película de gags Aterriza como puedas. El éxito sin precedentes de una comedia de este tipo le abrió las puertas de la fama a un Nielsen que por aquel entonces ya contaba con 54 años y le transformaría en el rey de las ‘spoof movies’. Su interpretación del Dr. Rumack convertía a este icono en un actor solicitado. Pese a su participación en Prom Night o Creepshow, su carrera estaba destinada a la comedia. Por aquel entonces, Nielsen era un rostro olvidado, un hombre querido por los profesionales, pero apenas mencionado por los grandes estudios. Siguiendo los pasos de sus redescubridores, Nielsen encontró en el teniente Frank Drebin el personaje con el que el gran público le identificaría para siempre. Su paso por la serie televisiva Police Squad! (Agárralo como puedas – La serie original) en 1982, le dejaría un personaje que retomaría en la adaptación a la gran pantalla y que se convertiría en Trilogía con dos secuelas que dejaron el mejor legado de su protagonista.
Es cierto que a pesar de una década de los 90 gloriosa, sus siguientes comedias no estuvieron a la altura en su posterior elección de roles, siempre vinculados a este tipo de comedias que se han ido agotando con el paso de los años; Drácula, un muerto muy contento y feliz, Reposeída, 2001: Despega como puedas, ¡Vaya un fugitivo!, Espía como puedas, Acampa como puedas, Esquía como puedas… son un buen ejemplo de esta retahíla de títulos olvidables, pero también ejemplo de la gran aceptación de cintas donde el rostro de Nielsen fueron el único incentivo para su lanzamiento. La saga Scary Movie intentó, sin éxito, recuperar la estela de aquellos buenos tiempos. Su participación a modo de ofrenda en la patria Spanish Movie también dejó claro hasta qué punto este subgénero le debe tanto al maestro del humor. Su eterna sonrisa y ese gesto despistado y pícaro se ha apagado en un hospital cercano a su casa en Fort Lauderdale. El actor canadiense nos deja vacante un cetro que será imposible de reemplazar.


