(1942-2020)
El universo cómico, más allá de cualquier género o condición, está de luto. Ha muerto uno de los iconos más representativos y trascendentes del humor: el distinguido Terry Jones. Su grandeza no se queda en el excepcional privilegio de haber sido uno de los co-fundadores de esa entelequia que son los Monty Phython, sino que a largo de la historia, Jones se ganó el respeto del mundo de la cultura y el academicismo con su contribución editorial y erudita más allá de su condición de cómico.
Terence Graham Parry Jones nació en Colwyn Bay, Gales del Norte, el 1 de febrero de 1942. Durante su juventud coincidió con Michael Palin en Oxford, prestigiosa ubicación en la que comenzó a escribir comedia y a representar sus primeras funciones teatrales. Su siguiente paso fue incorporarse junto a Palin a la serie ‘The Oxford Revue’, que llamó la atención de David Frost y les fichó para su serie cómica de la BBC ‘The Frost Report’. Allí entrarían en contacto con los tres graduados en Cambridge que compartían con ellos una vena creativa orientada a la comedia. Se trababa, nada más y nada menos, que de John Cleese, Graham Chapman y Eric Idle. En 1969 y junto al estadounidense Terry Gilliam, formaron un grupo de cómicos con aspiraciones a trascender en el género. El resto es historia.
La alegría humorística que transmitía cuando se travestía para los ‘sketchs’ del grupo británico llenaron de pureza cómica sus más recordados momentos con los Monty Python, como miembro de esa inesperada aparición inquisición española, como leñador cantante y travestido u organista desnudo hasta su culminación cinematográfica ejerciendo de madre de esa alternativa fortuita de Jesucristo en ‘La vida de Brian’ o el antológico Sr. Creosote de ‘El sentido de la vida’, ese hombre que explotaba llevado al paroxismo de la gula.
Posiblemente, de los cinco integrantes de la inmortal sociedad cómica, Jones fue el rostro más representativo del absurdo. Nunca abandonó su obcecada idea de abordar y descubrir nuevas ideas radicales, desde la sesuda reflexión sobre la comedia hasta su minuciosidad por afrontar el ‘sketch’ como pieza unitaria y engranaje de los mecanismos del humor, pasando por la impronta musical adaptada al género. Por eso, ‘Monty Python’s Flying Circus’ fue tan diferente a todo lo que se haya elaborado en varias generaciones. Uno de los motores de su funcionamiento fue este liberal cuya incorrección política logró que rompiera los estereotipos establecidos.
Su vínculo con el grupo llegó a tal extremo que forzó una extensión cuando decidieron separarse. Todos menos él. Fue el único Python que jamás quiso abandonar el colectivo británico. Hasta ese momento era de los más prolíficos en cuanto a escritura y motivación colectiva y, junto a Gilliam, el más involucrado en el proceso de edición y pulido de todas las piezas que emergían de este grupo de humoristas irrepetibles. Su condición artística en lo visual y narrativo tuvo una luminosa extensión como director. Nadie negó que tomara el mando al frente de ‘Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores’, ni que fuera el propulsor de cintas como ‘El sentido de la vida’ o ‘La vida de Brian’. Era el idóneo para manejar al grupo y discutir las múltiples sensibilidades cómicas de los Monty Phyton.
Su trayectoria como cineasta no se quedó en el círculo británico. El juego con los tiempos y el folclore de ‘Erik el vikingo’ le llevó a crear la serie de televisión animada ‘Blazing Dragons’ y sus trabajos destilan una voz propia, como dejó patente con la adaptación de la novela del escocés Kenneth Grahame ‘El viento de los sacuces’. Incluso probó fortuna en el medio televisivo dirigiendo el episodio ‘Barcelona, Mayo 1917’ dentro de la fantasía creada por George Lucas y Steven Spielberg ‘Las aventuras del joven Indiana Jones’. Como guionista, además de un célebre periplo televisivo en Inglaterra, muchos le recordarán por idear la fantasía de Jim Henson ‘Dentro del laberinto’ o de piezas muy apreciadas en el documental histórico de calidad.
Amante y experto de la historia medieval y las Cruzadas, escritor clásico especulativo y teórico, su inflexible individualidad le llevó a ser una eminencia en el campo de la investigación sobre historia y literatura, incluyendo un par de tratados académicos sobre el escritor, filósofo, diplomático inglés Geoffrey Chaucer. En ellos se extrae un prontuario de la caballería cristiana que defendió sobre cualquier otro concepto de la época; el que esgrimía que el Caballero Medieval no era más que un mercenario que trabajaba para una ralea autoritaria opresora de forma implacable de la gente plebeya. Asiduo colaborador de la insigne ‘Poetry Review’, no hay que olvidar sus argumentados ensayos contra la guerra de Irak u otra de sus facetas como escritor, esta vez para un exigente público infantil. John Cleese siempre le definió como “la mente más destacada” del grupo cómico. Jones también se reunió con los Monty Phyton en 2014 por última vez sobre el escenario O2 arena de Londres. Una mítica actuación que quedará como colofón nostálgico e histórico de un tiempo que jamás volverá.
Tras el rodaje de ‘Absolutamente todo’, su última película como director y cuando trabajaba en el documental ‘Boom Bust Boom’, se le diagnosticó demencia frontotemporal, una tipología de afasia neurológica progresiva que fue afectando a su capacidad cognitiva y de comunicación. Su triste final desembocó en un descontrol del lenguaje, conocimiento y la pérdida de cualquier comportamiento social. Jones falleció ayer, 21 de junio, en Londres. Quedará en el recuerdo su innegable talento y un intelecto privilegiado que acompañó a su extraordinario humor.
A este destacado miembro de los Monty Python se le atribuyó a menudo la innovación del humor para sustituir lo clásico por lo fragmentario. A lo largo de más de cinco décadas, Jones manifestó su versatilidad e inquietud impredecible con tanta pasión y entusiasmo por la comedia que rompió las convenciones de la naturaleza del género para proponer nuevas vías dentro del medio y en su extensión a la televisión y el cine. Se ha ido una excelencia, uno de los grandes maestros de la hilaridad en todas sus formas teóricas y prácticas que hizo reír y pensar a incontables millones de personas.
D.E.P.