XXXIII Premios Goya

por Miguel Á. Refoyo "REFO"
Un reino destronado por los “campeones”
Por segunda vez en su historia (la primera, en Barcelona, año 2000), los Goya se celebraron en una ubicación alejada de la capital de España, sede habitual de la gala de entrega de los galardones más importantes del cine español. Esta vez fue en Sevilla, en el Palacio de Congresos y Exposiciones FIBES. La iniciativa tendrá continuidad como una apuesta firme por el séptimo arte como escaparate tanto de la industria cinematográfica patria como también la institucional.
La gala de estos XXXIII Premios Goya dirigida por Andreu Buenafuente, que presentó con su mujer, la actriz cómica Silvia Abril, ya habían hecho sorna con la línea de humor que iban a seguir durante la gala con un spot previo aludiendo a un supuesto colectivo ‘pre ofendida’ antes de darse lugar el evento, como ironía crítica a aquellos que van poniendo trabas a la libertad de expresión en su coacción poniendo límites al humor y a los derechos fundamentales. Tras la presentación poco entendida del pasado año, con Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla a la cabeza, Buenafuente regresó a esta velada tras su paso por la noche del cine español en 2010 y 2011. Si bien el vídeo de presentación sobre viajes temporales hacía prever que la ceremonia no remontaría el vuelo, el director de El Terrat y su mujer estuvieron ágiles, divertidos y muy finos en todas sus apariciones sobre el escenario. Tal vez esa discreción hizo que las críticas valorativas jugaran a su favor. Pero sin mucho alarde adulador. Alusiones a las cifras que rodean la cinematografía nacional, pequeños dardos a los partidos políticos, chanzas a costa de los actores y actrices presentes, un repaso por las películas nominadas, menciones al feminismo, la brecha salarial, las subvenciones, le precio de las entradas…
Comenzó la noche con el Goya a la mejor actriz de reparto, que fue a Carolina Yuste, por ‘Carmen y Lola’ de manos de la sensación de la temporada, que no es otra que el reparto al completo junto a Javier Fesser de ‘Campeones’. Siguió con el Goya a mejor dirección de fotografía para el trabajo lumínico de Josu Inchaústegui en ‘La sombra de la ley’. Fue cuando ‘El Reino, de Rodrigo Sorogoyen, que partía con trece nominaciones como la película con más candidaturas comenzaba su trayectoria triunfal muy pronto, con el montaje a cargo de Alberto del Campo.
Rosalía, el fenómeno ‘mainstream’ del momento en el panorama internacional se convertía en uno de los platos fuertes de la noche al interpretar ‘Me quedo contigo’, tema de Los Chunguitos acompañada del Cor Jove del Orfeó Catalá y El Guincho. La canción fue incluida en la banda sonora de ‘Deprisa, deprisa’, de Carlos Saura y en voz de esta cantante a la que el término “apropiación cultural” ha suscitado una campaña en su contra hizo ponerse en pie a la platea con su demostración de talento a la altura de lo esperado. Penélope Cruz estaba entusiasmada desde su butaca con la actuación de esta estrella planetaria.
Silvia Abril, Belén Cuesta y María León aprovecharon para volver a reivindicar la igualdad salarial en el oficio interpretativa entregando el Goya a la mejor actriz revelación a Eva Llorach, por ‘Quién te cantará’. Un premio esperado y merecido que prolongó el discurso de sus compañeras al versionar, muy a su manera, los preceptos del ‘speech’ de Frances McDormand el pasado año en los Oscars pidiendo el impulso de proyectos creados por mujeres. ‘La noche de 12 años’, de Álvaro Brechner y ‘El reino’, de Isabel Peña y Rodrigo Sorogoyen, se alzaron con el Goya a mejor guion adaptado (basada en el libro de testimonios ‘Memorias del calabozo’) y guion original, repectivamente.
“Siempre he creído que las historias de terror son como cuentos para mayores. Y lo mayores, los adultos, nos hace bien, de vez en cuando, sentirnos niños otra vez”.
(Narciso Ibáñez Serrador).
La noche transcurría con un buen ritmo para dar paso al que ha sido el instante más emotivo visto en años en una ceremonia como esta. Belén Rueda y Manuela Velasco dieron paso a la concesión del Goya Honorífico del año a uno de los grandes genios del cine español: Chicho Ibáñez Serrador. Con sólo dos largometrajes (las obras maestras ‘¿Quién puede matar a un niño?’ y ‘La residencia’), pero con una impecable carrera en el mundo televisivo y de la ficción, el gran maestro de maestros fue homenajeado por los grandes nombres generacionales que han bebido de la influencia eterna de este visionario y pionero que se define a sí mismo como “un simple guionista y realizador con ecos de actor”.
Así, sobre el escenario aparecieron Rodrigo Cortés, Álex de la Iglesia, Juan Antonio Bayona, Alejandro Amenábar, Jaume Balagueró, Paco Plaza, Juan Carlos Fresnadillo y Nacho Vigalondo y para dedicarle unas palabras de admiración y tributo reverencial al gran y único Chicho. Un vídeo recogiendo el premio de manos de Bayona fue el testimonio de uno de los precursores del cine de terror y fantástico en este país. Su legado es inabordable y el aplauso y la emoción se hicieron visibles en esta más que merecida ofrenda.
Fue memorable. Pero la emoción tendría una continuación en la grandeza del ganador del Goya como mejor actor revelación. Jesús Vidal subió a recoger el cabezón con un discurso que puso de nuevo en pie a los asistentes. En él, además de agradecerle el papel a Fesser en ‘Campeones’, se refirió a inclusión, diversidad y visibilidad de los discapacitados dentro del mundo. Polivalente y ejemplo de superación, Vidal, que sólo tiene un 10% de visiónes es filólogo, con máster en periodismo y licenciado en Arte Dramático. Un paradigma humano que se ha ganado el corazón del país con su humildad y tesón.
Los siguientes Goya se repartieron entre ‘La sombra de la ley’, a la mejor dirección artística de Juan Pedro de Gaspar y ‘El Reino’, con Roberto Fernández y Alfonso Raposo como responsables de mejor sonido. Otro de los ‘sketches’ de presentación corrió a cargo de dos populares rostros catódicos como Berto Romero y David Broncano, que aparecieron suspendidos con arneses en el escenario para entregar el premio a los mejores efectos especiales. No hubo sorpresa. José Coronado, que salió a echar una mano a los dos cómicos, mencionó ‘Superlópez’ como la ganadora en esta categoría, destacando la labor de Lluís Rivera y Laura Pedro como responsables de la magia de la película de Javier Ruiz Caldera.
Como continuación, ‘Cazatalentos’, de José Herrera, se llevó el de mejor cortometraje de animación, ‘Gaza’, el de corto documental firmado por Carles Bover y Julio Pérez y ‘Cerdita’, de Carlota Pereda como mejor pieza de ficción. Entre medias, un ‘gag’ de supuesto humor con chirigota ¡la tuna! (sic) y una batucada sobre darle algo de dinamismo a la entrega de estos premios. Como si los demás fueran un dechado de diligencia y entretenimiento. Y llegó el turno del homenaje de la Academia a los profesionales del cine español que nos dejaron durante este año. Prescindiendo de la gravedad del momento, la pareja de presentadores, rebajaron con su humor la circunspección del acto ceremonioso.
Bajo las melancólicas notas de James Rhodes, que tocó el Adagio del Concierto Nº3 en Do Menor BWV 974 de Bach para la ocasión, despedimos para siempre a personalidades trascendentes, entre muchos otros, como Álvaro de Luna, Antonio Fraguas “Forges”, Antonio Mercero, Cesáreo Estébanez, Horacio Valcárcel, Jorge Grau, José Olmo, María Dolores Pradera y acabó con un sentido aplauso a la ex presidenta de la academia y diseñadora de vestuario Yvonne Blake.
Luis Zahera, por ‘El reino’ es el ganador del Goya a mejor actor de reparto. En su agradecimiento invocó la importancia de los intérpretes capitulares y que con su presencia subsidiaria ayudan a la grandeza del cine. Era el cuarto galardón en la cuenta de la cinta de Sorogoyen. La mejor película de animación es para ‘Un día más con vida’, de Raúl de la Fuente y Damian Nenow. Por su parte, ‘Cold War’, de Pawel Pawlikowki se alzaba con el de mejor película europea. Buenafuente, como viene haciendo en ‘Late Motiv’, salió disfrazado de Groucho Marx mezclando en su arenga humorística cine, la crítica, el I.V.A cultural, gin tonic y pepinos, ironía sobre independentismo, política y el machismo en la industria.
Mariano Barroso, presidente de la Academia de Cine, empezó despidiéndose de Blake y recordó la necesidad el arte de encontrar nuevas formas como método de expresión y aludió así a las plataformas digitales y al futuro de las producciones; desde las películas más pequeñas hasta la presencia de Bayona tras las cámaras en ‘Jurassic World: El reino caído’, tercera cinta más vista en todo en el mundo el pasado año. Y en esa esperanza de futuro tiene cabida el Goya a la mejor dirección novel, que se llevó Arantxa Echevarría por ‘Carmen y Lola’. Aprovechó la coyuntura para pedir protagonismo femenino en el global de las producciones y darle un palo crítico a VOX y sus promesas sobre leyes de violencia de género y cuestionamientos acerca de la sanidad pública.
El número musical aunó a las nominadas a mejor canción original en las voces de Amaia Romero, Rozalén y Judit Neddermann. ‘Este es el momento’ de Coque Malla es la ganadora a la mejor canción, como tema principal de ‘Campeones’. El ex líder de Los Ronaldos le agradece el premio a Fesser y al resto del equipo. El de música original fue a parar a Olivier Arson por su incesante y colérica partitura de ‘El reino’. Silvia Abril y Buenafuente realizaron para da paso al Goya al mejor vestuario protagonizan, sin duda alguna, el ‘sketch’ de la noche. De forma “accidental”, ella pierde su vestido y el presentador, como acto de amor, hace lo mismo, quedándose ambos en cueros ante las risas del personal.
‘La sombra de la ley’ hacía triplete de Goyas con el obtenido por Clara Bilbao. Una de las películas más controvertidas y malditas de la historia del cine, ‘El hombre que mató a Don Quijote’, de Terry Gilliam, no se fue de vacío al lograr el correspondiente a maquillaje y peluquería y el de mejor dirección de producción. Tras la entrega de la mejor película documental a ‘El silencio de los otros’, de Almudena Carracedo y Robert Bahar, que gira en torno a los recuerdos de víctimas y supervivientes del régimen de Franco mientras organizan la denominada Querella Argentina y una reflexión de fondo sobre el paso de la dictadura a la democracia.
‘Roma’, la película de Alfonso Cuarón para Netflix y que acumula diez nominaciones en la próxima noche de los Oscar, se lleva el galardón a mejor película iberoamericana. La gala llegaba a su final. La maldición de Antonio de la Torre se rompió con ‘El reino’ al ganar el Goya mejor actor protagonista. Había sido designado trece veces en diez ediciones de estos premios (récord absoluto en este sentido) y sólo había ganado uno, como actor de reparto en 2007 con la ópera prima de Daniel Sánchez Arévalo ‘AzulOscuroCasiNegro’. Por fin, uno de los talentos interpretativos más importantes del país subía aclamado como la gran figura que es. En su despedida, le hace un guiño al grandioso Chiquito de la Calzada.
En el apartado de mejor actriz protagonista, Susi Sánchez se impone a Penélope Cruz, Lola Dueñas y Najwa Nimri con ‘La enfermedad del domingo’ y recibe su premio de manos de Karra Elejalde y Eduard Fernández, que protagonizan la última película de Amenábar ‘Mientras dure la guerra’. Increíble la interpretación de esta veterana actriz en la película de Ramón Salazar. Los dos últimos premios estaban en todas las quinielas. Isabel Coixet, que en la pasada edición se llevó el premio como mejor directora por ‘La Librería’, cedió el testigo a Rodrigo Sorogoyen por ‘El Reino’. Siete premios sobre esta crítica cinta sobre política y corrupción. Y llegó el Goya a la mejor película de 2018. Y allí estaban Pedro Almodóvar, Rossy de Palma, Julieta Serrano y Loles León, homenaje y celebración de las tres décadas de ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’.
El director manchego despejó cualquier duda y la máxima distinción encumbró a ‘Campeones’, de Javier Fesser, como la película española del año. Como una familia unida, Fesser (que ya sabía lo que era ganar este Goya con ‘Camino’ hace once años) se lo dedicó al reparto y equipo. Todos contentos. Silvia Abril quiso acordarse de su hija Joana, presente en el recinto, pero que cayó dormida dada la hora. Buenafuente se acordó de José Luis Cuerda y dejó una reflexión sobre el humor y su vital importancia. “Dejad en paz el humor”, advirtió.
‘El reino’ recolectó siete premios, mientras que ‘Campeones’ obtuvo tres. Aún así, la cinta de Fesser puede considerarse la gran triunfadora. Y eso fue todo desde el Palacio de Congresos y Exposiciones FIBES. Una gala, la de estos XXXIII Premios Goya que no fue un desastre. Una ceremonia de entrega resultona y ágil, pese a sus tres horas largas de duración. Al fin y al cabo, es lo que se le pide a este tipo de ceremonias de boato y elegancia.
LO MEJOR
– Pese a no estar presnte en la sala, el Goya Honorífico a Chicho Ibáñez Serrador invadió todo el sentido del cine durante la entrega de premios.
– Buenafuente y Abril, que estuvieron a la altura de las expectativas.
– Maxim Huerta, el ministro que menos ha durado en el cargo en la historia de la democracia pronunció uno de los ‘gags’ más acertados de la noche: “No se preocupen, ya saben que soy breve”.
– Susi Sánchez es tan profesional que, tras posar en la alfombra roja, se ha ido a representar la función en la que trabaja y ha regresado a tiempo para subir al escenario y recoger su Goya.
– Pedro Almodóvar, aunque con gesto adusto al lado de Penélope, cuando subió a presentar el Goya a mejor película, se acordó de Chus Lampreave y de Fernando Guillén, que ya no están en la celebración de esos 30 años de ‘Mujeres al borde…’.
– Jesús Vidal, que se ganó el cariño de todo un país con un discurso dictado por un inmenso corazón.
– Ignatius Farray y David Sáinz, vestidos con tutú, bailando en esa locura de mix que supuso la batucada y la tuna.
– La concreción del evento y de un guion sutil y sin aspavientos. A veces, la falta de ambición posibilita que el resultado sea mucho más satisfactorio.
LO PEOR
– La presencia de ‘influencers’ en la gala. Personalidades que nada tienen que ver con el mundo del cine ¿qué aportan? Exacto: nada.
– Los sobres y su mecanismo de cierre ¿Quién fue el encargado? Tanto meter prisa en los agradecimientos y, en ocasiones, tardaron más en abrir el sobre y mencionar el galardón, que en agradecer el Goya.
– La catastrófica realización a la hora de televisar el ‘In memorian’, las idas y venidas de planos, los cortes y procurar que James Rhodes (que no fue presentado, por cierto) apareciera entre medias de la foto y el nombre y la profesión de los fallecidos.
– En los aledaños del recinto, Borja Cobeaga, nominado al Goya al mejor guion adaptado por ‘Superlópez’, contestó a VOX que le invitaron a adaptar una película sobre Blas de Lezo. El director donostiarra respondió que no lo haría porque no le “da la puta gana”. No está mal la repuesta, pero sí entrar al trapo ante estrambótica convocatoria.
– La falta de vídeos y clips. Aunque visto el de presentación, hicieron bien en prescindir de esta faceta audiovisual.
– Que Antonio Resines no cantara un ‘rap’.
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