4

(1953–2010)
Un día antes de la muerte de Arthur Penn, en las colinas de Griffith Park en Hollywood, Los Ángeles, la montadora Sally Menke, moría prematuramente a la edad de 57 años. Su carrera siempre ha permanecido ligado a Quentin Tarantino, que desde ‘Reservoir Dogs’ ha trabajado como editora de todas sus películas. Menke es parte importante en el cine de ese otro genio revolucionario y en su formalidad y narrativa a la hora de ejercer una transformación cultural y visual dentro del Séptimo Arte, siendo parte fundamental en la filmografía del de Knoxville en su camino hacia la postmodernidad, evolucionando junto a él en una corrección dialógica y cinéfila fuera de toda duda.
Antes de convertirse en pieza clave del engranaje de Tarantino, Menke había participado como montadora en alguna que otra producción de renombre, como aquella versión de los 80 de ‘Teenage Mutant Ninja Turtles’ y con Oliver Stone en la tercera parte de la trilogía de Vietnam ‘Heaven & Earth’. Aunque su trayectoria y fama viene dada por este matrimonio artístico del director de ‘Pulp Fiction’, la montadora también dejó su talento en trabajos como ‘Mulholland Falls’, ‘Todos los caballos bellos’. Si Thelma Schoonmaker es parte fundamental del alma y talento de Martin Scorsese, Tarantino se ha quedado sin la musa que editaba sus películas. Una pérdida trágica, sin duda alguna, por lo inesperado del fallecimiento.