Review ‘1917’, de Sam Mendes

por Miguel Á. Refoyo "REFO"
En el corazón de las trincheras
Sam Mendes recrea un episodio de la Primera Guerra Mundial rodado en una única secuencia que hace de ‘1917’ una experiencia inmersiva e implacable.
“Si traviesas el Infierno, no te detengas, sigue caminando”.
(Winston Churchill).
De entrada, si por algo se caracteriza la nueva propuesta de Sam Mendes, es por la monstruosidad técnica que supone. Estructurada en un único plano secuencia de casi dos horas, el desafío implica un reto técnico muy poderoso. A pesar de los cortes y las modificaciones digitales con las que omiten la argucia, implícitamente plantea cuestiones logísticas y técnicas que hacen de este filme bélico sea un reto ilusorio de acción ininterrumpida de alto alcance. La trama se ubica en una franja de horas del 6 de abril de 1917, en la que dos jóvenes soldados británicos, Schofield (George MacKay) y Blake (Dean-Charles Chapman), son designados a entregar un mensaje en mano sin vínculos con el Estado Mayor que podría evitar el ataque a modo de trampa tendida por el ejército alemán y salvar la vida de 1.600 de soldados, incluido el hermano de Blake.
Se embarcan así en una verdadera carrera contrarreloj tras las líneas enemigas. Mientras que Blake está motivado inocentemente por un instinto de compromiso y envite personal, Schofield se muestra en contra de su presencia en la guerra y se siente víctima del rasero injusto. Como la de cualquier batalla armada. Todo ello, va perfilando un discurso muy elocuente sobre la situación de los soldados convertidos en peones obligados a participar en guerras que no les pertenece. La deshumanización de la Primera Guerra Mundial se vive en primera persona, en una huida hacia adelante bordeando el endeble filo que separa la muerte de la vida, mostrando sin reparos lo más crudo del sinsentido de la beligerancia histórica.
Con un dispositivo escénico natural que aporta escenarios inesperados, Mendes traza su película bajo la progresión de un ritmo acuciante, sorteando los obstáculos que se encuentran los soldados, reposando en ciertos instantes para recuperarse del resuello. ‘1917’ está plagada de recursos y detalles, haciendo que la invisibilidad del corte en edición determine la mirada inmersiva en el fragor de la batalla como retrospección en los ojos del espectador dentro de las entrañas de la guerra.
El director consigue transmitir el miedo, el estruendo de las explosiones, la sombra del enemigo, la pérdida del sentido o la impotencia. La reconstrucción histórica también es impresionante, tanto en las barricadas como en los lodazales que recorren estos jóvenes asustados en esta carrera contra el destino. Ni siquiera en los paréntesis de asueto hay espacio para la calma. Como en ese accidente aéreo en una granja que depara una desagradable sorpresa.
Destaca, con mucho, el descomunal trabajo de Roger Deakins en el diseño fotográfico junto al director. Su estudio de la luz, la composición y el movimiento supone una experiencia cinematográfica única. Cada desplazamiento de la cámara, por minúsculo que sea, está sublimado por la imagen del director de fotografía, que sabe establecer el pulso narrativo con cada giro, con cada desviación imposible a través de los escenarios. En ése aspecto, hay un tramo argumental ubicado en un pueblo en ruinas (y en el que se produce el único corte voluntario con un fundido a negro), que expone toda la belleza hipnótica de la película. La conflagración en la nocturnidad, con el juego de luces que acompaña el estruendo de proyectiles para iluminar una cacería, irradia planos de una belleza que atribuye a ‘1917’ la condición de verdadera obra de arte en sí misma.
Del estremecedor paisaje físico y mental, en lo más profundo de la batalla, surge una cierta visión del infierno que Mendes obtiene gracias a un realismo que permite esa convergencia de cambios lumínicos, de tonalidades que van mutando según se acerca el final de la película. Las imágenes de un río atestado de cadáveres contrastan con unos cerezos en flor caídos que remiten por igual a la muerte amenazante como a la perspectiva de un renacimiento espiritual.
El montaje mesurado de Lee Smith, junto con la partitura trepidante de Thomas Newman, hacen que la experiencia de este montaje invisible un ‘thriller’ bélico en el corazón de un combate en tierra de nadie. El alarde del virtuosismo técnico, por otra parte, nunca pierde de vista la conmovedora experiencia de la supervivencia humana. ‘1917’ es un logro muy complejo, puesto que este nivel formal condiciona la estructura y la dinámica de la trama, que está subordinada al engranaje técnico de la película. Con reminiscencias evidentes a ‘Salvar al soldado Ryan’, de Steven Spielberg, o a la correlación del final apoteósico de ‘Gallipoli’, de Peter Weir, elevado a extremo, apela al espíritu de cintas bélicas como ‘Senderos de gloria’, de Kubrick, ‘Sin novedad en el frente’, de Lewis Milestone o ‘Las cruces de madera’, de Raymond Bernard.
El valor, la determinación, el miedo y la esperanza son los elementos inspiradores que subyacen bajo la divinidad cinematográfica en toda esa hazaña fílmica que, mucho más allá de un prodigio técnico orquestado bajo un punto de vista a medio camino entre el FPS (First Person Shooter) y la argucia técnica, significa una obra imprescindible que marca otro punto álgido en la carrera de un director cuya ambición no conoce límites.
Miguel Á. Refoyo «Refo» © 2020
FICHA: Reuno Unido, 2020. Color. Duración: 119 minutos. Formato: 1.90:1 (IMAX version), 2.39 :1. Cámaras: Arri Alexa Mini LF, Arri Signature Prime Lenses. Director: Sam Mendes. Guion: Sam Mendes, Krysty Wilson-Cairns. Productores: Pippa Harris, Callum McDougall, Sam Mendes, Jayne-Ann Tenggren. Productoras: Dreamworks Pictures, Reliance Entertainment, Amblin Partners. Distribuidora: Universal Pictures. Fotografía: Roger Deakins. Montaje: Lee Smith. Música: Thomas Newman. Intérpretes: George MacKay, Dean-Charles Chapman, Mark Strong, Richard Madden, Benedict Cumberbatch, Colin Firth, Andrew Scott, Daniel Mays, Adrian Scarborough, Jamie Parker, Nabhaan Rizwan, Justin Edwards, Gerran Howell, Richard McCabe, Robert Maaser, Claire Duburcq, John Hollingworth, Anson Boon, Jonny Lavelle, Michael Jibson, Chris Walley, Pip Carter, Paul Tinto, Andy Apollo, William Postlethwaite, Gabriel Akuwudike, Josef Davies, Spike Leighton, Adam Hugill, Benjamin Adams.

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