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TOP TEN 2020

10. ‘Nunca, casi nunca, a veces, siempre (Never Rarely Sometimes Always)’, de Eliza Hittman.
Eliza Hittman escarba en las entrañas de la América machista y antiabortista de Trump. aborda un retrato sensible y modesto de una juventud mal informada, abandonada a su suerte, en la historia de un viaje de dos adolescentes que trabajan como cajeras en un supermercado rural de Pensilvania. Su destino: llegar hasta Nueva York. Su objetivo es que una de ellas interrumpa su embarazo no deseado, puesto allí está autorizado el aborto de menores sin el consentimiento de los padres. La cinta de Hittman lanza preguntas sin respuesta dentro de una sociedad que no resuelve y banaliza un tema trascendental como el aborto, inclinada a denigrar lo femenino, con esos centros de recursos para el embarazo que a menudo reciben fondos de grupos ultracatólicos y otras organizaciones antiaborto.
Una propuesta muy valiente que enfoca su narrativa hacia la autenticidad de las situaciones con su puesta en escena. La cineasta aboga por la cámara en mano de 16 mm de Hélène Louvart, tanto en su visión apagada de la Pensilvania posindustrial como las falsas luces de neón de Manhattan, que se tornan oscuras y amenazadoras cuando se desciende al subsuelo de la Gran Manzana. A ello contribuyen, con mucho, la capacidad interpretativa de Sidney Flanigan y Talia Ryder, que saben transmitir ese vínculo inquebrantable de estas dos primas con el espectador, obligado a sufrir las invectivas que van sufriendo las jóvenes a lo largo de su periplo. ‘Nunca, casi nunca, a veces, siempre’ supone un necesario grito feminista que acaba silenciado en una sociedad de falsa libertad como es la actual.

9. ‘Martin Eden’, de Pietro Marcello.
Basada en la adaptación de la novela homónima de Jack London, la cinta de Pietro Marcello se reubica un colorido siglo XX atemporal que no renuncia al espíritu universal de la original. El viaje personal de ese proletario que se enamora de la cultura elevada gracias a la burguesía y que da forma a su mundo y aspiraciones. El joven marinero que se descubre y forma como escritor, se va autodestruyendo cuando alcanza la fama, que no es otra cosa que el trasunto de la atormentada vida del escritor inglés. Un personaje que crece de tal manera que, en su obcecación por integrarse en un mundo ajeno a sus raíces, termina por hallarse en medio de la nada, despojado y desarraigado de cualquier condición social. La única motivación es la voluntad individualista contra la fuerza inclemente del mundo, siguiendo los preceptos ideológicos del ‘darwinista’ social Herbert Spencer. Es ahí donde el realismo colisiona de frente contra su idealismo y el socialismo y el liberalismo confrontan en su forma de ver la vida y el amor.
Esa postura crítica pervive en el subtexto de la cinta de Pietro Marcello, que subraya una época franqueada por corrientes materialistas que han evolucionado estructuralmente hacia el capitalismo contemporáneo. Eden rompe espiritualmente las barreras de la sociedad de clases apoyado en su oposición a profesar ninguna filia; ni por los socialistas que ondean banderas en las calles ni por los liberales burgueses que discuten en sus lujosos salones. Para él la afiliación prosélita a un sindicato significa simplemente renunciar a un jefe por otro. Y en este ambiente de auto crispación, el mundo, como ahora, en el que el fascismo nunca es llamado por su nombre, se cierne como una opción tan peligrosa como la nube negra que avanza la salvaje tormenta.

8. ‘Wolfwalkers’, de Tomm Moore y Ross Stewart.
Más allá de los confines de Pixar o Ghibli existe en Irlanda una factoría de magia animada. La nueva hazaña en este prodigioso universo de dos dimensiones se debe a Tomm Moore y Ross Stewart con ‘Wolfwalkers’. La magia celta de los druidas cambiantes (o cambiaformas), los hechizos curativos y el inframundo son parte del sustento del folclore irlandés. El Kilkenny del siglo XVII, la mitología y la evocación licántropa se fraguan en una fábula de límites fantásticos, sobre la amistad dos niñas avocadas a la salvación de una manada de lobos ante la amenaza humana. La inspiración artística de la película se traslada a los primigenios grabados de madera más ancestrales de la cultura irlandesa, con una profundidad y textura que confieren a sus personajes una singularidad materializada en sus primeros planos, como si fueran figuras trazadas con acuarelas dispuestas en un teatro de marionetas. La belleza y la luminosidad de este efecto podría equipararse al de una vidriera biselada.
La historia de Moore y Stewart (con guión de Will Collins) posee los atributos del cuento sobre el miedo a lo desconocido, con mensaje ecológico de fondo, que insinúa la sempiterna batalla entre los impulsos destructivos del hombre y la biodiversidad que gobiernan la naturaleza y que concluye, por ende, con una reflexión contemporánea sobre el cuidado del Planeta y el Cambio climático. Una fantasía vibrante y expresiva, mágica y sin ataduras a los códigos de la animación moderna.

7. ‘Dragged across concrete’, de S. Craig Zahler.
S. Craig Zahler se ha granjeado un estilo visual y narrativo propio, que denota una personalidad reposada en su procedencia literaria, transmitiendo a su cine esa esencia de las novelas libro de bolsillo grueso, amarillento y encuadernación rústica a la que mejor representa esta última contribución fílmica protagonizada por Mel Gibson y Vince Vaughn. Un estilo que comulga y se hermana a la literatura reformulada del ‘pulp’ con la impronta rudimentaria de autores como Elmore Leonard, Jim Thompson, Edward Bunker, Dennis Lehane o Charles Wileford. Lo que distingue este acercamiento al género policiaco por parte de Zahler es el enfoque con el que presenta a sus personajes principales, bajo una brújula moral de otros tiempos que, ahora es políticamente incorrecta e insostenible en el cine policiaco. Se desarrolla sin tomar partido ni acatar ideologías o acciones de sus creaciones, que se sustentan en el estereotipo, cierto, pero con la diferencia de que tienen una libertad de movimiento que recompensa el centro intencional de la trama.
‘Dragged across concrete’ atesora una sensibilidad distintiva para jugar con el brusco cinismo y vulnerar muchos de los códigos genéricos que acomete, acomodándolos a una perspectiva particular. Así, siendo una ‘buddie movie’ con atraco, persecución a modo de ‘road movie’ y drama hiperviolento es también una crítica de textura apolítica encubierta sobre el reaccionarismo (real o ficticio) que renuncia a cualquier subtexto humanista. El racismo, la lealtad, los códigos de honor y la familia se funden a través de una nebulosa lente conservadora que se desliza gradualmente en su mecánica narrativa de su historia, como el muro de carga tan difícil de traspasar y que alude al título de la película.

6.‘1917’, de Sam Mendes.
Si por algo se caracteriza la nueva propuesta de Sam Mendes, es por la monstruosidad técnica que supone. Estructurada en un único plano secuencia de casi dos horas, el desafío implica un reto técnico muy poderoso. A pesar de los cortes y las modificaciones digitales con las que omiten la argucia, implícitamente plantea cuestiones logísticas y técnicas que hacen de este filme bélico sea un reto ilusorio de acción ininterrumpida de alto alcance. Con un dispositivo escénico natural que aporta escenarios inesperados, Mendes traza su película bajo la progresión de un ritmo acuciante, sorteando los obstáculos que se encuentran los soldados, reposando en ciertos instantes para recuperarse del resuello.
La reconstrucción histórica también es impresionante, tanto en las barricadas como en los lodazales que recorren estos jóvenes asustados en esta carrera contra el destino. Ni siquiera en los paréntesis de asueto hay espacio para la calma. Como en ese accidente aéreo en una granja que depara una desagradable sorpresa. El montaje mesurado de Lee Smith, junto con la partitura trepidante de Thomas Newman, hacen que la experiencia de este montaje invisible un ‘thriller’ bélico en el corazón de un combate en tierra de nadie. El alarde del virtuosismo técnico, por otra parte, nunca pierde de vista la conmovedora experiencia de la supervivencia humana. ‘1917’ es un logro muy complejo, puesto que este nivel formal condiciona la estructura y la dinámica de la trama, que está subordinada al engranaje técnico de la película.

5. ‘El faro (The Lighthouse)’, de Robert Eggers.
Robert Eggers incide en el género de terror con una clara vocación de ofrenda al estilo y concepción del terror del maestro H. P. Lovecraft y los preceptos mitológicos de Joseph Campbell, Herman Melville o Samuel Beckett, sobre todo cuando ’El Faro’ va trazando en su narrativa la desestructuración argumental y la ausencia de lógica. La película juega con un hiperrealismo de corte polisémico, creado desde una opresiva atmósfera y la claustrofobia, para ir transmutando hacia un cariz de leyenda mitológica.
La dramaturgia iterativa va volviéndose insostenible bajo el sonido del faro, que toma protagonismo incluso por encima de los dos personajes sumidos en un ‘huis-clos’ de locura y autodestrucción. Ese delimitado espacio podría verse como la representación de un inframundo, una especie de Tártaro y cámara de tortura para sus dos únicos protagonistas. La desolación del paisaje y la violencia del oleaje formulan una poesía marítima de ambigüedad que legitima la intrusión de lo extraño en la percepción objetiva de dos hombres que van perdiendo la sensación de la realidad.

4. ‘Diamantes en bruto (Uncut Gems)’, de Ben Safdie y Joshua Safdie.
Un ópalo importado ilegalmente de Etiopía con un valor de tasación de un millón de dólares es el McGuffin que sirve para adentrar al espectador en una enloquecida epopeya homérica que transmuta el significado de la piedra con un vínculo corporeizado en un tipo miserable y egoísta, vulgar, pusilánime y mentiroso interpretado con grandeza por Adam Sandler. En el lisérgico itinerario dentro de una estructura mafiosa, transcurre una noche que mezcla adrenalina y peligro, nacida desde una rocambolesca naturaleza angustiosa en constante e impredecible amenaza. Con ello, los Safdie vienen a patentizar que la ley del mundo real, violento e irrevocable se superpone a la superstición y la entelequia llena de magia.
Bajo la estela referencial de ‘Jo, qué noche (Afterhours)’, de Martin Scorsese, el contexto urbano disecciona etnográficamente Nueva York, que se convierte en una montaña rusa y que termina por ser un juego de espejos donde el capitalismo y la ambición quedan perfectamente aplicados a la imagen iridiscente de un inspirado Darius Khondji y a la música electrónica de Daniel Lopatin, que conllevan, inevitablemente, hacia la fatalidad de la historia.

3. ‘Soul’, de Pete Docter y Kemp Powers.
Entre el realismo urbano de un Nueva York prepandémico, que respira del espíritu de clubes de jazz y barberías en el corazón de Queens y universos abstractos que respaldan una experimentación visual fascinante que mezcla morfologías animadas, surrealismo no figurativo y un caos muy determinado al servicio de la fábula, ‘Soul’ se las arregla para llegar a conclusiones tangibles que devienen en reflexiones de fantasía y realidad cercanas a la muerte, como una entelequia inspirada por el instinto de supervivencia. Se trata de una fabulación sobre los caminos determinados (o no) en la vida, que parecen conducir únicamente al éxito o al fracaso, dinamitando esta idea en función de aquellos que no quieren o no pueden encontrar un “destino”. A medio a camino entre una imposible composición de ciencia ficción interdimensional trascendente y película ‘feel good’ costumbrista, estamos ante una película ni mucho menos amable en su descripción edificante del espíritu humano.
Una obra mayúscula de ternura, reflexión, existencialismo y pasión por el jazz. ‘Soul’ nos está advirtiendo de que, en último término, una sola experiencia o un sueño cumplido, por esperado que haya sido, no significa toda una vida. El vigésimo tercer largometraje de la empresa del flexo dirigida por Pete Docter y Kemp Powers conecta lo metafísico y el mundo real con un dispositivo sublimado como es la música. Una obra mayúscula de ternura, reflexión, existencialismo y pasión por el jazz. ‘Soul’ nos está advirtiendo de que, en último término, una sola experiencia o un sueño cumplido, por muy esperado que haya sido, no significa toda una vida.

2. ‘Mank’, de David Fincher.
David Fincher explora en ‘Mank’ la relación entre un autor y artista y la fase de creación de una obra con una inspiración muchas veces entre la genialidad y la locura. La figura de Mankiewicz, guionista de ‘Ciudadano Kane’, instigador y contestatario dramaturgo, se vuelve tan poderosa que la historia aprovecha para jugar con cierta minimización de un mito totémico del calibre de Welles. De este modo, indaga en la necesidad de reconocimiento, de la autoría invisible, que subyace en una personalidad autodestructiva que se debate entre el ser y el parecer. Un retrato psicológico de un artista asfixiado por su arte.
Como crítica de fondo, la película expone los recursos de un librepensador en rebeldía contra un sistema que manipula el proceso democrático, no muy lejos de cualquier tiempo social en los que se demoniza el socialismo de un entorno esclerotizado por el dinero y el poder como ha sido y es Hollywood y que se prolonga hacia la sociedad actual. Un homenaje visceral a una época y un cine pasado, directamente vinculado a sus afecciones sentimentales y en la improbable idea romántica del autor honesto contra los grandes estudios.

1. ‘Estoy pesando en dejarlo (I’m Thinking of Ending Things), de Charlie Kaufman.
La exploración del inconsciente de unos personajes angustiados por manifestaciones exógenas y sus luchas egocéntricas generadas por una desenfrenada imaginación esquizoide o subconsciente es un terreno habitual en el cine escrito y dirigido por Charlie Kaufman. En esta cuarta película como director, adapta novela homónima del canadiense Iain Reid, para ofrecer otra configuración de la subjetividad en el extraño sentido del equilibrio que impide abandonar al espectador cualquier voluntad de circunscribir los acontecimientos a una lógica o los personajes a una cierta coherencia.
Kaufman, estrafalario, metafísico y filosófico, facilita los paradigmas hacia complejas respuestas en una apasionante y bizarra obra de culto, tan profunda y abierta a la polisemia. ‘Estoy pensando en dejarlo’ aborda una vida marcada por la insatisfacción que se centra en una relación concreta y su fracaso, lo que marcará para siempre a un alma destinada a errar por los pasillos de un laberinto que es la propia memoria acomplejada de un personaje muy turbio y oscuro.

DIRECTOR 2020
– DAVID FINCHER (‘Mank’).
A estas alturas, nadie puede negar que David Fincher es uno de los grandes directores de todos los tiempos. Su clasicismo como director exigente y obsesivamente técnico le han aupado al Olimpo con una filmografía que se respalda en una especial habilidad artesanal y una atención al detalle, la libertad creativa y la capacidad de capturar la emoción a través del movimiento. ‘Se7en’, ‘El club de la lucha’, ‘Zodiac’ o ‘Gone Girl’ exploraron los límites más oscuros de la humanidad, pero lejos de su aparente frialdad el cineasta ha mantenido dentro de su estilo una calidez desordenada, que no trasciende simplemente a la desolación del argumento o el rigor técnico, su cine existe gracias a esa disposición trascendente de todas sus imágenes desde el acercamiento emocional a ellas. Fincher ha esperado alrededor de 30 años para encontrar el lugar perfecto para ‘Mank’, su película más personal, que fuera escrita originalmente por su padre Jack a fines de la década de 1990 y que estuvo a punto de ser llevada a la gran pantalla por Polygram. Un proyecto tan idiosincrásico y singular que se perdió en los cajones de los grandes estudios y que hoy es una realidad gracias a Netflix.
Inspirado en el ensayo de Pauline Kael sobre ‘Ciudadano Kane’, que tituló ‘Raising Kane’, publicado en The New Yorker en 1971, ‘Mank’ se centra en la figura de Herman J Mankiewicz, innegable ingenio dado a la bebida, al juego y a las disputas con los productores de la época. Durante años se negó la autoría del guión de la obra maestra de Orson Welles. El film desgrana cómo ese tábano de Hollywood tuvo que luchar férreamente para ser reconocido por su contribución a esta inmortal película. Más allá de ser un venerado estilista visual, o subrayar la artesanía y la belleza de sus imágenes con subtexto inteligente, ‘Mank’ evoca la esencia clásica del cine para alzar una voz muy crítica y terapéutica contra de la sociedad americana. Y logra que esta oda de amor al cine contenga verdadera magia en el desarrollo histórico en el que se gestó ‘Ciudadano Kane’, que marcó a todos y cada uno de los que participó en ella y abrió un cráter sempiterno en la cultura contemporánea. Y ésa, precisamente, es la tensión que anida en ‘Mank’, la de un escritor astiado de Hollywood que contribuyó con su talento a hacerlo más grande. El deseo de Fincher por ser intemporal es lo que impulsa su exigente estilo y su reputación de perfeccionista se incrementa con cada obra. ‘Mank’ es otro claro ejemplo de ello. Sin embargo, Fincher lo achaca a algo muy sencillo: “Mi madre era una luterana convencida que me dejó claro que ‘Hagas lo que hagas, hazlo bien’…”. En cualquier caso, este año queda marcado por el regreso de uno de los más grandes a lo más alto, representando el cambio fílmico a las grandes plataformas de streaming.
ACTRIZ 2020
– SCARLETT JOHANSSON (‘Jojo Rabbit’, ‘Under the skin’, ‘Black Widow’).
El año de Scarlett Johansson es uno de los más completos que se recuerdan en la carrera de una actriz infravalorada por su repercusión comercial. Actriz desde los siete años, forjada como intérprete trabajando en diversas producciones de toda índole, ha ido fraguando una fimografía de contrates, desde su implicación en dramas con papeles complejos y oscuros y su aportación de estrella al cine comercial más taquillero. Desde que en 1998 Robert Redford la seleccionara para el papel de Grace en ‘El hombre que susurraba a los caballos’, la filmografía de Johansson ha crecido de forma exponencial hacia Este año es uno de los ejemplos más evidentes de esta tendencia en la carrera de la actriz. Tres trabajos antagónicos. ‘Under the skin’, de Jonathan Glazer, que se ha estrenado en España con siete años de retraso, identifica el riesgo de la actriz a crecer dentro de su profesión, lanzándose a un cine experimental y de corte radical que fluctúa entre los roles de género, el sexismo y el poder de la lujuria dentro de un entorno fantástico e incómodo. Su rol es inmersivo e hipnótico y ella está a la altura del reto. Tres años estuvo al lado de Glazer involucrada en el proceso creativo de esta surgente película.
‘Jojo Rabbit’ se sitúa en un punto intermedio de su ambición profesional, a medio camino entre la comedia, el drama y el punto comercial, la cinta del polémico Taika Waititi, el personaje de Rose, la madre de ese niño alemán solitario que tiene por amigo imaginario a Hitler y que esconde en su casa a una niña judía, equilibra una brújula moral muy afinada entre evitar enjuiciar el nazismo de su hijo y su compromiso con la Resistencia y la humanidad que desprende, capaz de mantener todas esas emociones en sus fulgurantes apariciones en pantalla. Cualquier paso en falso la alejará de su hijo para siempre y esa razón hace que la película orbite sobre el eje de esta madre ejemplar. Su doble Nominación al Oscar; como actriz secundaria por esta película, junto a su candidatura como actriz principal en otra demostración de talento como es ‘Historia de un matrimonio’, son la recompensa a uno de sus mejores años. Por último, en cartera tiene el estreno de ‘Viuda Negra’, de Cate Shortland, su regreso al universo MCU. Johansson apareció por primera vez dando vida a Natasha Romanoff en 2010, año en el que su fue presentado en ‘Iron Man 2’. Una condición de heroína de acción que han atribuido a su legado aportaciones como ‘Lucy’ o ‘Ghost in the Shell’. En cualquier caso, su característica voz áspera y grave y su estilizada figura de miradas profunda, mezcolanza que descifra el entorno en un solo plano la han transformado en una de las actrices más glamorosas de la era moderna, pero también en una intérprete de primer grado capaz de abstraerse del cine más taquilleo para evidenciar su dimensión interpretativa. Este 2020 es uno de sus mejores años. Y había que reconocérselo.

ACTOR 2020
– JOAQUIN PHOENIX (‘Joker’).
Joaquin Phoenix tiene fama de excéntrico, de actor capaz de imbuirse tanto en sus personajes que desdibuja la línea entre realidad y personaje. Está considerado, con razón, como uno de los más grandes actores de las últimas dos décadas y, posiblemente, el más sobresaliente de toda su generación. Con ‘Joker’, la alternativa dramática que Todd Phillips ha logrado sacar a flote a ese personaje aislado en una espiral de violencia que se aleja tanto de los cánones superheroicos de franquiciados ‘mainestream’ que tanto afloran en el cine actual. Phoenix puede hacer cualquier cosa, por muy compleja que parezca. Y la transformación en esta película pueda tildarse de sublime. El actor perdió 23 kilos por el camino para hacer la mejor versión del Joker y supo transmitir con su ejemplar interpretación los momentos de verdadera belleza cinematográfica que capturan ese malabarismo de actuación que combinan sus dos personajes; Arthur Fleck y el Joker. El enigma y la vulnerabilidad se fraguan dentro de sus risas nerviosas y silencios agónicos, haciendo ver, sin palabras, que algo siniestro pasa por la cabeza de este incómodo personaje. Un payaso sin suerte que sueña con convertirse en cómico mientras lucha contra una enfermedad mental y que termina sucumbiendo a la locura para, con apoyo de las masas, pasar a ser el mayor villano de la historia con un controvertido mensaje subtextual.
Phoenix es capaz de arrastrar al público a un viaje emocional, de éxtasis camaleónica, inspirando el caos y la anarquía de un alma torturada que vive contracorriente, anulado por la sociedad que le rodea. Su actuación es memorable, oscilando las emociones en función de la escena. Su catálogo de derivaciones de personalidad refleja la complejidad que esconde este histrión atormentado. Nominado como secundario por ‘Gladiator’ y como actor principal por ‘En la cuerda floja’ y ‘The Master’, era inevitable que no fuera reconocido como el actor del año por esta interpretación tan estratificada y con tantos matices. Su Joker está llena de variedad de expresiones lunáticas que convocan multitud de emociones contrapuestas; desde una vena conmovedora y triste, hasta su paso por la angustia y la paranoia, hasta llegar a cierto grado de repulsa catártica en el origen de un nuevo villano que, quién sabe, si tendrá continuidad en el maremágnum de adaptaciones de cómics al cine. Conociendo el carácter imprevisible de Phoenix, todo destino del personaje es una incógnita.

PELÍCULAS DESTACADAS
– ‘Onward’, de Dan Scanlon.
– ‘Murder Death Koreatown’ de ¿?.
– ‘Richard Jewell’, de Clint Eastwood.
– ‘Sound of metal’, de Darius Marder.
– ‘El juicio de los 7 de Chicago (The Trial of Chicago 7)’, de Aaron Sorkin.
– ‘City Hall’, de Frederick Wiseman.
– ‘Ema’ de Pablo Larraín.
– ‘Jojo Rabbit’, de Taika Waititi.
– ‘Aguas oscuras’, de por Todd Haynes.
– ‘Manhattan sin salida’, de Brian Kirk.
– ‘Aguas oscuras (Dark Waters)’, de Todd Haynes.
– ‘El rey del barrio (The King of Staten Island)’, de Judd Apatow.
– ‘El oficial y el espía (J’accuse)’, de Roman Polanski.
– ‘Under the Skin’, de Jonathan Glazer.
– ‘El Padre (The Father)’, de Florian Zeller.
– ‘Solo nos queda bailar (Da cven vicekvet)’, de Levan Akin.
– ‘Emma’, de Autumn de Wilde.
– ‘Falling’, de Viggo Mortensen.
– ‘Bacurau’, de Kleber Mendonça Filho, Juliano Dornelles.
– ‘Host’, de Rob Savage.
– ‘Bliss’, de Joe Begos.
– ‘The Souvenir’, de Joanna Hogg.
– ‘Especiales (Hors normes)’, de Olivier Nakache, Eric Toledano.
– ‘Vitalina Varela’, de Pedro Costa.
– ‘Beginning’, de Dea Kulumbegahsvili.
– ‘Las golondrinas de Kabul (Les hirondelles de Kaboul)’, de Zabou Breitman, Eléa Gobbé-Mévellec.
– ‘Last and First Men’, de Jóhann Jóhannsson.
– ‘Borat, película film secuela (Borat Subsequent Moviefilm)’, de Jason Woliner.
– ‘Hamilton’, de Thomas Kail.
– ‘La estafa (Bad Education)’, de Cory Finley.
– ‘El diablo a todas horas’, de Antonio Campos.
– ‘Thunder Road’, de Jim Cummings.

CINE ESPAÑOL
– ‘Las niñas’, de Pilar Palomero.
– ‘Adú’, de Salvador Calvo.
– ‘Para toda la muerte’, de Alfonso Sánchez.
– ‘El hoyo’, de Galder Gaztelu-Urrutia.
– ‘El plan’, de Polo Menárguez.
– ‘Hogar’, de David y Álex Pastor.
– ‘Bajo Cero’, de Lluís Quílez.
– ‘Asamblea’, de Álex Montoya.
– ‘Sentimental’, de Cesc Gay.
– ‘My Mexican Bretzel’, de Nuria Giménez Lorang.
– ‘El año del descubrimiento’, de Luis López Carrasco.
– ‘Baby’, de Juanma Bajo Ulloa.
– ‘El Drogas’, de Ignacio Leuza.
– ‘Akelarre’, de Pablo Agüero.
– ‘No matarás’, de David Victori.
– ‘Eso que tú me das’, de Jordi Évole.
– ‘Historias lamentables’, de Javier Fesser.

DECEPCIONES
– ‘El escándalo (Bombshell)’, de Jay Roach.
– ‘Judy’, de Rupert Goold.
– ‘El hombre invisible’, de Leigh Whannell.
– ‘La vieja guardia (‘The Old Guard’)’, de Gina Prince-Bythewood.
– ‘Tenet’, de Christopher Nolan.
– ‘Little Monsters’, de Abe Forsythe.
– ‘La Llorona’, de Jayro Bustamante.

FUTURAS ‘CULT MOVIES’
– ‘La famosa invasión de los osos en Sicilia’, de Lorenzo Mattotti.
– ‘Pinocho (Pinoccio)’, de Matteo Garrone.
– ‘Vast of Night’, de Andrew Patterson.
– ‘Lux Æterna’, de Gaspar Noé.
– ‘Color Out Of Space’, de Richard Stanley.
– ‘Monster Hunter’, de Paul W.S. Anderson.
– ‘Rifkin’s Festival’, de Woody Allen.
– ‘Tomasso’, de Abel Ferrara.
– ‘On the Rocks’, de Sofia Coppola.
– ‘Un amigo extraordinario (A Beautiful Day in the Neighborhood)’, de Marielle Heller.
– ‘Matar a Santa (Fatman)’, de Eshom Nelms, Ian Nelms.
– ‘Possessor’, de Brandon Cronenberg.

PEORES PELÍCULAS
– ‘Aves de Presa y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn (Birds of Prey And the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn)’, de Cathy Yan.
– ‘Hillbilly Elegy’, de Ron Howard.
– ‘After. En mil pedazos’, de Roger Kumble.
– ‘Artemis Fowl’, de Kenneth Branagh.
– ‘Dolittle’, de Stephen Gaghan.
– ‘En guerra con mi abuelo (The War With Grandpa)’, de Tim Hill.