Forges y la viñeta como historiografía española

por Miguel Á. Refoyo "REFO"
(1942-2018)
«La violencia es el miedo de las ideas de los demás y la poca fe en las propias».
(Forges).
Varias generaciones han crecido y reído con su humor, con su genio, con su intuición humorística por la que se ha ganado un lugar de privilegio en el Olimpo de la viñeta periodística en este país de grandes maestros. Antonio Fraguas de Pablo era uno de los grandes. Un ilustre indiscutible. Forges, eterno por los siglos de los siglos.
Parte de nuestra vida y de la historia de este país. Y nos ha dejado, bajo la eterna estela de ese “dibujante de chistes” que alumbró algunos de los fragmentos en clave de comedia de la genealogía española. Un autor con personalidad única, caracterizado por la heterogeneidad de una voz discordante y crítica, tan excepcional como auténtica.
Más allá de la sátira, el humor de Forges se forjaba desde la ternura e incomprensión de unas viñetas ante los aspectos sociopolíticos que escapaban al sentido común. Sus metáforas viñetísticas sirvieron como lupa microscópica de un país instaurado con los años en un ridículo ciclo concéntrico, como edictos informativos que, bajo el halo de comedia, radiografiaron como pocos cualquier aspecto del absurdo que lleva asolando este país desde hace décadas.
Una voz contra la falsedad y la hipocresía de los grandes estamentos, contra la tecnología en un discurso de entrañable perplejidad que mostró las miserias desde un prisma de ironía contenida, matizada con el cariño hacia los personajes y situaciones que reflejó a lo largo de su incansable obra.
Empezó en TVE como técnico, debutó como dibujante de viñetas en el diario ‘Pueblo’ y pasó por diversas publicaciones de gran calado historiográfico como Hermano Lobo, La Codorniz o El Jueves. Formó parte de la plantilla de los periódicos más importantes; Diario 16, El Mundo o El País y por multitud de publicaciones de diversa índole. Recibió la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo en 2007 y la del Mérito de las Bellas Artes en 2011. Incluso hizo sus pinitos como director de cine con dos films: ‘País, S.A.’ (1975) y ‘El bengador gusticiero y su pastelera madre’ (1977).
Por si fuera poco, Forges era covencido athleticzale de pro porque, de pequeño, su padre le contó que en San Mamés la gente aplaudía rival cada vez que jugaba bien.
¿Qué más se le podía pedir a un hombre tan ejemplar?
D.E.P.

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