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(1930-2022)
“Solo quiero hablar de cine. ¿Para qué hablar de otra cosa? Con el cine hablamos de todo, llegamos a todo”.(Jean-Luc Godard).
Ha muerto Jean-Luc Godard, cineasta iconoclasta y contracorriente que abanderó la Nouvelle Vague, movimiento que revolucionó el cine en los métodos de producción, dio cuerpo a la política de autores y una hornada de autores nacidos al amparo de Cahiers du cinema como François Truffaut, Alain Resnais, Éric Rohmer, Agnès Varda, Jacques Rivette, Claude Chabrol o Pierre Kast, a los que se unirían Jean Rouch, Chris Marker o Jacques Demy. Godard fue uno de los directores que más impacto ha tenido en el cine francés, destacando su construcción de una nueva visión rupturista del cine, conciliando modernidad y arte, albedrío e intimismo. Siempre baziniano, su alcance cinematográfico, estético y cultural se antoja trascendental en su adaptación a la efervescencia intelectual y artística, así como en la divulgación crítica de problemática social.

Su trabajo posterior a la «Nueva Ola», desde la era del Groupe Dziga Vertov, hasta el trabajo en video de la década de 1970, el giro espiritualista de la década de 1980, el gigantesco proyecto ‘Histoire(s) du cinéma’ de la década de los 90 hasta llegar a los ensayos digitales de su etapa final son testimonios de una cinematografía única que abrió las posibilidades del cine y amplió el horizonte perceptivo del espectador ya no sólo como experiencia visual, sino como concepción de habitantes del mundo, desde un prisma antropológico que le llevó, como en toda su carrera, desde la jactancia desengañada a la lucidez depresiva. No fue un director cómodo. Su carácter contradictorio atrajo tanto insultos como elogios, resultado de ser un cine de autor sin dejar de ser un cine popular, aunque en sus últimos años fuera demasiado inclasificable y hermético.

Siempre provocador y polémico, maestro de maestros, supo extraer en su cine la fuerza teórica del medio y cierto lirismo del espectáculo, batallando entre la perspectiva visual y el lenguaje. En este arte, a menudo, se necesitan varias lecturas, como se necesita escuchar varias veces una pieza musical para apreciar su valía total. En el cine de Godard es preciso una intensa concentración para conseguir captar el verdadero significado que logra destapar una sobresaliente impronta poética y esencial. ‘Al final de la escapada’, ‘El desprecio’, ‘Una mujer es una mujer’ ‘Banda aparte’, ‘Lemmy contra Alphaville’, ‘Pierrot el loco’, ‘Six fois deux / Sur et sous la communication’, ‘Elogio del amor’, ‘Todo va bien’… son sólo un puñado de ejemplos que hacen que su obra sea imborrable.

Mueren los genios, pero que viva el cine.
Qu’il repose en paix.