











Spoelstra supo explotar las debilidades de los Celtics; su astucia táctica, la defensa dominante, el juego sin balón y una puntería letal desde el triple… Todo eso hizo que los tréboles de Boston se marchitaran. No se dejaron intimidar por la historia o el talento del rival. Y Miami, siendo octavos de conferencia, entrando por Play In con mucha fortuna (Chicago Bulls desperdició una gran ventaja en los últimos minutos del primer cruce) para convertirse en la Cenicienta del bracket, el equipo con más mérito y más tesón. Habían obrado el milagro de esta temporada.



Gabe Vincent sí mantuvo el nivel, con 19 puntos. De este modo, Denver ejecutaba su presencia más intimidatoria, dando un paso muy importante hacia su primer título. Lo cierto fue que, pese a esta abismal diferencia, la confianza debía moderarse ante un equipo orgulloso y luchador, que no se rinde nunca y que ya había demostrado su capacidad para dar ser la continua sorpresa ante rivales muy superiores sobre el papel. Se preveía que, si Heat no estaba a la altura en otra batalla épica, las Finales se desequilibrarían demasiado pronto.




Las Finales quedaron más abiertas que nunca. Miami Heat es un equipo orgulloso y luchador, que no se rinde nunca y que tiene recursos para competir contra los Nuggets. Spoelstra le ganó en la pizarra Malone, planteando un partido más físico y agresivo, con más rotaciones y más acierto desde el perímetro. El tercer partido debía jugarse en Miami, donde los Nuggets estaban obligado a reaccionar y recuperar la confianza y el nivel que mostraron en el primer partido.




La falta de respuesta de los Heat fue plausible en todo el partido, no pudiendo contener el juego interior de los Nuggets ni imponer su ritmo e intensidad. Los Heat estaban contra las cuerdas, y necesitaban ganar el cuarto partido para mantener alguna esperanza de remontar la serie. La tenacidad y el revulsivo fueron parte de los factores que trajeron a esta franquicia hasta estas Finales, pero la impresión generalizada es que los Nuggets estaban muy cerca de hacer historia. La oportunidad de coronarse como campeones de la NBA por primera vez estaba muy cerca. Todo dependía del cuarto partido y de la posibilidad de Heat de igualar la eliminatoria.




Pese a que Kevin Love tradujo su experiencia en las Finales con una actuación más que correcta (12 puntos y otra vez 3/5 en triples), Butler yéndose a 25 puntos y Adebayo, con 20 puntos y 11 rebotes, dejó uno de los tapones más estratosféricos vistos en esta postemporada a Murray. El cansancio de Miami le dejó inactivo cuando el marcador lo requirió, eligiendo la fórmula que eligieron. Y a Denver se unió Brown con 21 puntos en la noche de su vida. 11 en el último cuarto, 8 seguidos desde un 87-94 para aniquilar la última resistencia local. Los Nuggets se convirtieron en el verdadero testimonio de su dominio y superioridad de las Finales de la NBA. Su habilidad para leer el juego, su trabajo en equipo y su determinación inquebrantable les permitieron llevarse la victoria y acercarse cada vez más al codiciado título. Tenían la oportunidad de sellar este campeonato en Denver, en la Mile High, en la 5280.




