All Star Charlotte 2019

por Miguel Á. Refoyo "REFO"
Buscando nuevos caminos en la noche de las estrellas
Con el nuevo formato inaugurado el pasado año, el All Star Game de la NBA enderezó su rumbo hacia unos niveles de competitividad bastante apreciables en unos últimos años donde esta cita anual se había transformado poco menos que en un decepcionante circo a modo de pachangas rubricadas con malabares y jugadas imposibles ante la despreocupación de todos sus integrantes. La nueva fórmula parece, a priori, que está dando un mejor resultado y se ha fomentado algo de competitividad y atractivo baloncestístico.
La velada del mejor baloncesto del mundo tuvo lugar este fin de semana en el Spectrum Center de la ciudad de Charlotte. Y, aunque no fue lo que muchos esperaban, no defraudó. Michael Jordan ejercía de anfitrión como propietario de los Hornets el día que cumplía cincuenta y seis años. Ha sido 14 veces All-Star durante su carrera como jugador, por lo que sabe muy bien cómo funciona la cosa. Calificó estos tres días de espectáculo NBA como “un evento internacional que proporcionará un tremendo impacto económico a la comunidad al mismo tiempo que mostrará nuestra ciudad, nuestra franquicia y nuestra apasionada base de fans de nuestra franquicia a personas de todo el mundo”. Al fin y al cabo, el ‘marketing’ y las ventas son el nutriente que incentiva este tipo de aventura que sirve como respiro a la temporada regular de la liga más exigente del mundo.
Por primera vez Charlotte era sede de esta confluencia estelar del mundo de la canasta. No se llevó a cabo un par de años atrás porque ni el estado ni la ciudad habían establecido protecciones para las políticas de no discriminación en la comunidad de la LGBTI. Pese a que JoDee Winterhof, vicepresidente senior de política y asuntos políticos de la Campaña de Derechos Humanos lo sigue poniendo en duda, el All Star era una realidad en el condado de Mecklenburg.
La noche empezó recordando un par de datos curiosos. Kemba Walker, base del equipo local, participaría por primera vez como jugador titular en el estadio donde juega con los Hornets. A su vez, el veterano LeBron James igualaba el récord registrado por Kobe Bryant con más participaciones como titular en la historia del All-Star Game igualando la marca de quince. Nada más y nada menos.
La fórmula de los dos equipos ‘drafteados’ por las dos estrellas más votadas de la liga situaba a Giannis Antetokounmpo capitán primerizo en estas lides tomando el relevo de Stephen Curry. LeBron es todo un clásico. Mientras en la selección del griego llamaba la atención el hecho de acumular a todos los europeos seleccionables para su equipo, LeBron escogía a Anthony Davis, cuyos rumores le sitúan en verano en la ciudad de Los Angeles junto a “The King” y a su ex compañero de batallas en los Cavaliers Kyrie Irving.
La noche fue tomando forma con la presentación de las estrellas participantes a cargo de Meek Mill con un espectáculo de música y luces muy acorde con las expectativas del evento. Los himnos de Canadá, interpretado por Carly Rae Jepsen, y el de Estados Unidos, en la voz de Anthony Hamilton, dieron paso al inicio del enfrentamiento entre el Team LeBron (vestidos de negro) y Team Giannis (de blanco).
La sensación de las primeras acciones de apertura del encuentro no dio muy buenas sensaciones de cara a un disputado encuentro, recordando a las chirigotas deportivas vistas no hace mucho. El equipo de Anteto se cascó 53 puntos en sus primeros doce minutos. Con ello, ya se había igualado uno de esos récords históricos en un All Star Game. Por si fuera poco, el griego había lanzado 23 tiros de campo en ese primer cuarto, otro récord histórico de un solo jugador. Si uno mira la estadística final no puede sacar buenas conclusiones de lo visto en la madrugada de ayer; 167 triples intentados con 62 aciertos en estadística combinada. Una barbaridad que, otra vez, supone otra marca en este tipo de partidos. Una barbaridad.
Pero todo el espectáculo no fue por esos cauces. Sin dejar fuera aspavientos malabáricos y cierta indolencia defensiva en muchas fases del partido, el All Star 2019 estuvo interesante y con aspectos internos que dotaron de fascinación otras facetas del juego; como la de volver a ver a LeBron y a Dwyane Wade juntos de nuevo después de sus dos anillos con Miami en 2012 y 2013. Team Giannis se fue arriba en el luminoso por 95 a 82 al llegar al descanso. Mucho postureo, jugadas espectaculares, ‘highlights’ para la galería y divertimento de máximo nivel. Pero con ese regusto de ‘déjà vu’ poco recomendable si lo que se busca es la aplicación de cambios para reconducir el All Star.
En el ‘half time show’ como lo llaman ahora o la actuación del intermedio de siempre corrió a cargo del rapero J. Cole. Poco que comentar. Se aprovechó la coyuntura para rendir ofrenda a los que serán últimos fines de semana de las estrellas del alemán Dirk Nowitzki y de Wade, a los que entregaron unas camisetas conmemorativas. También hubo espacio para destacar a míticas figuras de la liga como Julius Erving, Bill Russell y Allen Iverson, con su perenne actitud de divo que parece estar a otra cosa.
El patrón, hasta cierto punto aburrido y sin concesiones a ningún ápice de emoción, parecía marcado por el aplastando dominio del Team Giannis hasta mediado el tercer cuarto. Lo único destacable fue ver a un a un jugador como Harden, acostumbrado a no pasar, hacer una de las mejores asistencias de la noche entre las piernas. Poco a poco el Team LeBron fue dándole la vuelta al resultado esos veinte puntos de desventaja se igualaron con un parcial de 23-2 que fue abriendo el partido hacia una resolución menos clara de lo aparente.
La inanición del juego se mantuvo por momentos sólo atomizada por minutos en la inspiración encestadora desde fuera del perímetro por parte de los dos equipos. Y cuando en el Team LeBron ‘cracks’ como Irving, Durant, Harden o Lillard se pusieron serios, la cosa se enderezó y pudimos ver algo de baloncesto de calidad. Bien es cierto que Vucevic, D’Angelo Russell o Kemba Walker también propusieron un juego defensivo y ofensivo de calidad. Entonces fue cuando el partido entró en una fase competitiva a la altura, no fue suficiente para detener el ciclón del jugador de los Warriors Kevin Durant, que acabó con 31 puntos siendo designado el MVP de esta noche. El resultado final: 178-164 (342 puntos entre ambos) para el equipo de la superestrella de los Lakers.
Como elementos destacados: el mismo Antetokounmpo, máximo anotador del encuentro con 38 puntos, once rebotes y cinco asistencias que persiguió el premio al mejor jugador del partido. Dado que su selección perdió, se quedó sin él. Brillaron a su lado Paul George y Khris Middleton, que anotaron 20 puntos cada uno. Por parte del de LeBron, Klay Thompson se lo pasó pipa anotando 20 puntos (seis triples), James y Kawhi Leonard anotaron 19 cada uno y Lillard se fue a los cinco triples y 18 puntos. Curry no estuvo a la altura (4/17 triples), pero disfrutó defendiendo a su ‘splash brother’ Klay y fue parte importante de la gran jugada del partido a ponerle un estratosférico ‘alley-oop’ a Anteto para destrozar el aro. Dirk Nowitzki anotó nueve puntos en cuatro minutos y Wade siete puntos en diez minutos en pista.
Este triunfo para el conjunto de LeBron James es el segundo consecutivo. El 46-33 del último cuarto fue determinante. El otro gran protagonista de la noche, Kevin Durant, recogió su segundo MVP de un All Star. Su agencia libre en verano no pasó desaperciba y a falta de meses para las especulaciones ya se empezaba a fantasear con nuevos compañeros de baile; LeBron en los Lakers, con Kawhi en los Angeles Clippers (aunque está por ver si la superestrella abandona o no los Raptors) o la salida de Irving propiciaría junto a KD un dúo letal en la posible resurrección de los Knicks. Durant, como siempre parco en palabras, agradeció el premio sin anticipar decisiones o abrir debates innecesarios.
La diversión como concepto competitivo.
Mucho se había hablado de la ausencia del alero esloveno Luka Doncic del All Star principal. Pese a que fue elegido en tercera posición en las votaciones virtuales y algunos ya le colocaban como figura principal del quinteto titular, nada más lejos de la realidad. No fue elegido por los treinta entrenadores de la NBA entre los siete suplentes de la Conferencia Oeste, por lo que tuvo que conformarse con participar en el tradicional Rising Stars de los ‘rookies’ y los ‘sophomore’, distribuido en desde hace años en una pugna internacional entre un combinado de jugadores norteamericanos y otro del resto del mundo que juegan en la NBA. Él tampoco fue la gran sensación ni el protagonista del choque. Kyle Kuzma, a postre MVP del partido, reinó durante toda la noche con un juego convincente hasta irse a los 35 puntos, al que acompañó el que, a buen seguro, será una de las superestrellas a corto plazo de la liga: Jason Tatum que además de capturar nueve rebotes anotó una treintena de puntos.
También se unió a la fiesta Trae Young, la nueva estrella de los Hawks, junto a su compañero de equipo John Collins, que utilizó la inercia del partido para lucirse con un catálogo de mates que bien podrían haber sido partícipes del concurso del día siguiente. Por parte de la selección del resto del mundo, Bogdanovic y Simmons fueron los más persistentes y anotadores con la complicidad de Josh Okogie en defensa. Cuando el partido entró en su recta final, todo estaba vendido. Y Estados Unidos se impuso con autoridad, 161-144, resarciéndose de las derrotas de los últimos dos años por parte del rival ecuménico.
El concurso de habilidades del All Star nunca defrauda por lo sencillo y entretenido de la propuesta. Esta vez fue Jayson Tatum quien se llevó la victoria. El alero de los Celtics le ganó la partida a Trae Young en la final, tras ser el primero en encestar un triple desde medio campo como parte del itinerario. Por otro orden de cosas, el escolta de los Oklahoma City Thunder Hamidou Diallo se aprovechó de la obcecación y los errores de Dennis Smith Jr. en un concurso de mates devaluado que tampoco pasará a la historia. Su valor no fue en la final, sino en primera ronda, cuando saltó por encima del mítico Shaquille O’Neal y se colgó del aro. Fue el único instante en que el Spectrum Center pareció despertar del letargo. John Collins y el jugador local Miles Bridges fueron meras comparsas de un show descafeinado.
Como colofón de la madrugada antes del partido de las estrellas colocó un emocionante final en el esperado Mtn Dew Three-Point Contest, el Concurso de Triples de toda la vida. No fue el gran favorito Stephen Curry. Ni Buddy Hield, otro de los finalistas de la velada de lanzamientos desde los 6,75 metros. El triunfador fue el tirador de los Brooklyn Nets Joe Harris, que completó un espectacular pleno de aciertos con los ‘money balls’, esos balones que puntúan doble. Sumó 26 puntos en la final, dejando a Hield con 19 y pese a que Curry (que se había metido con poderío en la final anotando 27 puntos) llegó muy justo al último carro y se quedó con unos insuficientes pero meritorios 24 puntos. Habían dejado fuera a figura de la especialidad como Danny Green, Devin Booker, Nowitzki, Lillard, Seth Curry, Kemba Walker y Khris Middleton.
Otro año más, ese sarao que congrega cantidades masivas de aficionados, desbordada por medios de comunicación (350 periodistas internacionales, provenientes de 44 países este año) y que es el centro de atención de grandes marcas deportivas, donde se mueve el submundo de los negocios que dan lustre a la NBA con jugadores y celebridades inundando la ciudad de Charlotte deja buenas sensaciones. Sin embargo, el próximo examen televisivo se dispondrá en la siguiente sede, en el próximo juego de las estrellas el próximo 16 de febrero de 2020 que devolverá este rutilante espectáculo a la ciudad de Chicago, cuna de los Bulls, donde Michael Jordan embelesó al mundo y se convirtió en el mejor jugador que hubo y habrá en este maravilloso deporte que es el baloncesto.

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