Cuando Bill Murray perdió el Oscar

por Miguel Á. Refoyo "REFO"
Ayer por la noche, a estas horas más o menos, Eduard Punset, ese cultivado y erudito presentador, antes eurodiputado, se cuestionaba junto a Robert M. Sapolsky, profesor de neurología de la Universidad de Stanford, sobre los agentes causantes del estrés, los mecanismos de placer y de recompensa y las consecuencias que tienen en nuestra vida.
En un brillante ensimismamiento reflexivo, nuestro Punset, con la acentuación catalana tan arreciada que le identifica, le contaba a Sapolsky que el ganador de un Oscar en los Premios de la Academia de Hollywood vive casi cuatro años más que los demás nominados. Ante esto e inmediatamente, me vino a la memoria cómo Sean Penn, muy hipócrita al fingir su postizo semblante de niño arrepentido, le robaba injustamente ese lapso de tiempo indicado a Bill Murray cuando se llevó el asexuado galardón como mejor actor por ‘Mystic River’.
Tras esto, seguí las cavilaciones en forma de complejas preguntas realizadas por Punset para inquirir en las claves de la existencia dentro de un ámbito multidisciplinar y la búsqueda de cuestiones que verifiquen que la genética y el entorno o los individuos modifican la propia biología del ser humano, sin dejar de pensar en la cara de decepción que puso Murray en los Oscar del año pasado.

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