Tobe Hooper y la exaltación del terror

por Miguel Á. Refoyo "REFO"

Tobe Hooper y la exaltación del terror - foto

(1943-2017)

 

“La motosierra ha quedado en silencio, pero será escuchada por siempre jamás”.

(Clive Barker).

El pasado 16 de julio, el cine de terror, ese género tan apasionantemente existencial y, por desgracia, algo denostado por el gran público, perdía a una de sus figuras más totémicas y relevantes a lo largo de su Historia: George A. Romero. Poco más de un mes después de tan trágica pérdida, la noticia del fallecimiento de Tobe Hooper no hace sino dejar al Séptimo Arte un poco más huérfano de talento y de creadores que definieron con su estilo una nueva forma de invadir con sus pesadillas las salas de todo el mundo.

Mucho más allá de la comercialidad, la pureza y la honestidad de la carrera de Hooper, sin atender a éxitos o fracasos comerciales, hicieron de él un autor diferente, un cineasta reductivo, con un alcance, imaginación y trascendencia mucho más importante de lo que, a priori, pueda parecer. Hooper fue un modelo de cineasta totalmente reconciliable con las versiones de un cine característico y personal que sondeó, como ningún otro director, la depravación moral de la sociedad, apoyándose en la negatividad de los ideales estéticos como burla cínica a los sacrificios, sin darle trascendencia a la empatía con el espectador.

Tobe Hooper y la exaltación del terror - foto

A su vez, se confirió una estela de creador inconformista que experimentó más allá con la moral y la perversidad instintiva del ser humano. Con estos mimbres erigiría La Mataza de Texas, una de las grandes obras maestras del cine de terror moderno. En ella emergían la baja cultura, la insania rural de los rednecks confrontada por la simbolización de una falsa cordialidad urbana desagradable, en un paradigma que roza lo teleológico llevado hacia una forma visual y narrativa rupturista que llegó a contradecir los cánones morales y estéticos de la época. Una película capital adelantada a su tiempo, que exploraba con matices filosóficos las poderosas estructuras sociales de una sociedad en descomposición bajo el cinismo crítico de la Guerra de Vietnam y el jipismo que ya había asomado como temática en su ópera prima Eggshells en 1969.

Su película más recordada no sólo es un catecismo del género, ya que su valía es tan extrema que se siempre estigmatizó la carrera posterior de Hooper. Lo insoportable de su atmósfera, el expresionismo que encontraba una horrenda violencia sangrienta en el fuera de campo, su chirriante sonoridad y su austeridad carente de excesos visuales que hurgan en la conciencia del espectador crearon un modelo referencial más allá del terror. Y la significancia dentro de su filmografía, fagocitó, en cierta medida, su desarrollo y discurso fantástico (y fuera del género) a partir de entonces.

Tobe Hooper y la exaltación del terror - foto

Su siguiente trabajo, Trampa mortal supone una continuación macabra de demencia argumental y un manejo de la puesta en escena mucho más propia de un veterano cineasta de serie B que de un joven valor empeñado en auspiciar narrativa en el terror como vehículo de interés por lo eterno o lo absoluto, demostrando, además, una estilística nostalgia por el viejo sistema de estudio cinematográfico. Su inconclusa Oscuridad que terminó finiquitando John “Bud” Cardos dio paso a la consolidación televisiva con una mítica El misterio en Salem’s Lot, prolongación del éxito de Phantasma, de Don Coscarelli, con la que nada tiene que ver, pero que adoptó el título sin fundamento Phantasma II por los distribuidores españoles como oportunista e incomprensible estrategia de marketing chapucera y torpe. En realidad, se trataba de una adaptación de ‘La hora del vampiro’, la novela de Stephen King, que adaptó Paul Monash. Lo que hizo Hooper fue la loable hazaña de imponer una elegancia fílmica a las, por entonces, restricciones del medio catódico, razón fundamental por la que el mencionado George A. Romero, amigo personal de King, abandonaría este barco. El director de La matanza de Texas adapta al material con una precisión y sentido del terror admirable, desde un enfoque de bajo perfil y auspiciado por un diseño de producción a la altura de las exigencias en un producto que sentó parte de las bases evolutivas de la ficción televisiva.

Tobe Hooper y la exaltación del terror - foto

De la cima al ocaso profesional.

La casa de los horrores proseguiría con el corpus de propósitos del cineasta, mostrando un slasher que no era tal y que iba en contra de sus preceptos moralistas traicionando la idea de los productores, que querían una remodelación del éxito anterior de Viernes 13 que escondía un discurso subvertido sobre la muerte y la derrota moral escondidos en una trama más mundana que ofrecía dosis de sexo y la violencia. Instalado en un estatus consolidado dentro de la industria, Steven Spielberg contó con él para llevar a cabo su propio guion escrito junto a Michael Grais y Mark Victor. Como el Rey Midas estaba inmerso en E.T. El extraterrestre, tuvo a bien llamar a un director de género lo suficientemente capacitado para dotar una idea muy idiosincrásica a unos terrenos menos conformistas de lo aparente.

Poltergeist (Fenómenos extraños) tiene ese céfiro de película filmada siguiendo un estricto catálogo estilístico proveniente del productor, cuando lo cierto es que esa vida suburbana estadounidense invadida por el Mal transpira el estilo de Hooper que, si bien es cierto, imita los rasgos comerciales de Spielberg, es atribuible un reconocible manierismo que combina perfectamente con ese humor fúnebre e ironía de Hooper.

Tobe Hooper y la exaltación del terror - foto

Pese al éxito brutal de la película en taquilla, la carrera de Hooper se fue devaluando con el contrato firmado para Cannon Films, para la que dirigió Lifeforce: fuerza vital, ciencia ficción con vampiros que se tradujo en un sonoro fracaso, Invasores de Marte, film que traicionaría la estela de honestidad creando un universo ajeno a Tobe Hooper en un desapegado intento por recobrar el crédito que se vio forzado a algo que, cuanto menos, podía ser una salida al demérito filmográfico de su autor. Por supuesto, me refiero a Masacre en Texas 2, infructuoso regreso a los entornos de campo de la familia Sawyer de Leatherface y el sonido de la motosierra salpicando sangre en ese contexto da fraternal canibalismo hediondo y pútrido. La inclusión de un Dennis Hooper como ex Texas Ranger fanático religioso y la evidenciación gore gracias al maestro Tom Savini forjaron otro fracaso en una época en la que Hooper debería haber visto su potencial aprovechado y no derruido como finalmente acaeció.

Tobe Hooper y la exaltación del terror - foto

Desde aquel momento, el ocaso de su carrera se vio forzada a una trayectoria televisiva que, si bien no excluye alguna ráfaga de genialidad vertida en su episodio de Cuentos asombrosos o Las pesadillas de Freddy e incluso Historias de la cripta su evolución se difumina por proyectos catódicos que se extienden hasta principios de esta década. Sin identidad, Prey, Al otro lado, Abducidos y su mejora autoral con sendos capítulos para Masters of Horrors, Hooper apareció en la obra de culto Bolsa de cadáveres, donde firmaría junto a John Carpenter y Larry Sulkis. Largometrajes como Combustión espontánea, Terror sin fin, Alianza macabra (ambas protagonizadas por Robert Englund) no tendrían ninguna continuación a la excelencia del pasado. La masacre de Toolbox o Djinn tampoco son destacables en un marco donde la nostalgia impera para recordar a un Hooper siempre con inclinaciones hacia la oscuridad para abastecer a las masas de un terror ejemplar.

La frase que da inicio a este obituario continuará siendo una gran realidad a lo largo de la historia del cine.

D.E.P.

También te puede gustar

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Un Mundo desde el Abismo
Secciones

© 2004-2026 Miguel Á. Refoyo "REFO"  |  REFOyo.com  |  UN MUNDO DESDE EL ABISMOTodos los derechos reservados

Volver arriba